sábado, 2 de agosto de 2014

Te esperaré en el cielo



Novela de Fidel Mendoza Paredes
(Fragmentos)


XIV

Las mujeres de Monteverde no se reponían emocionalmente de la desgracia que había ocurrido a sus rebaños. En la memoria social se configuraban toda clase de imaginaciones, lo sucedido sería un anticipo de lo que vendría más adelante. Quizá el anuncio de un despellejamiento masivo a mujeres y niños, que habían osado desafiar a los kharisiris.
Los niños que tenían a su cargo el pastoreo de las ovejas, se encontraban desocupados, no tenían nada que pastear. Del despellejamiento no se había salvado ni una oveja.
Los niños en grupos vagaban por Monteverde, cazando libélulas, mariposas y otros insectos. Algunos niños, para demostrar su valentía, desprendían las alas de las libélulas,  las masticaban y tragaban. Valentía que se iba contagiando a los demás niños.
Otros niños llegaron a superar la audacia de tragar insectos, buscaban reptiles.  Un grupo de ellos llegó a capturar varias lagartijas  a las que procedieron a despellejarlas igual que a las ovejas. En seguida, se las tragaban masticando los cuerpos sanguinolentos de las lagartijas.  Se los tragaban sin ningún estupor. Los pellejos de atrevidos colores de los reptiles,  se los ponían en la frente, para aterrorizar  a los más pequeños haciendo grotescas muecas, sobre todo para causar espanto en las niñas.
A las madres de los niños, como a otras mujeres, no les llamó la atención que sus hijos se ocuparan en menesteres tan descomunales. Sólo los niños lactantes permanecían con sus madres. Los niños estaban abandonados a su suerte muy a pesar de los acuerdos para cuidarlos, por estar más expuestos a ser víctimas fáciles de los kharisiris.
Los niños entraban a las casas cuando tenían hambre, buscaban algo de comer. Comían papas crudas y otros tubérculos que las familias separaron para la época del sembrío. Algunas casas estaban abandonadas, permanecían con las puertas abiertas,  sus habitantes  habían huido con destinos desconocidos. Las mujeres prefirieron agruparse en viviendas elegidas por ellas mismas, con el acuerdo de protegerse mutuamente de las siniestras acciones de los kharisiris.
Los niños trataban de evitar a las mujeres. Ellas les hablaban de los terroríficos monstruos a quienes llamaban kharisiris, que se dedicaban a extraer sebos de los niños, porque sus grasas eran apreciadas y costaban más que la grasa de los adultos. Algunos niños no dejaban de llorar ante tamaña información de ser los preferidos de los diabólicos extirpadores de sebo.
Los niños, en otros tiempos, fueron testigos de envalentonadas proclamas de sus padres, que solían gritar a pulmón lleno en sus atroces borracheras: "Somos hombres bien machos”, sus madres trataban de calmarlos. Ahora que los adultos del sexo masculino se marcharon sin decir adiós, la historia  era a la inversa. Sus madres exclamaban diciendo:  "Los hombres maricas se fueron sin calzones”.  "Kharisiris malditos, morirán si entran de nuevo a Monteverde”. Vociferaban toda clase de peroratas calibradas y sazonadas con el aguardiente que bebían.
La desesperación se apoderó después del espeluznante despellejamiento  de las ovejas. Algunas mujeres que lideraban se tornaron devotas de Baco. Consumían licor más que sus maridos, cuando éstos vivían en Monteverde. A excepción de Inés, quien tuvo que mantenerse incólume frente a las tentaciones, siempre conservando el estatus que tenía sobre las demás mujeres.
Inés trató de poner orden en las mujeres. Decidió reunirlas convocando a todas.
—¿Qué es lo que está pasando? yo no entiendo, parece que ustedes empiezan a orinarse de miedo igual que los hombres. Ellos se fueron  de puro maricas de Monteverde,  algunos eran parte  de los kharisiris. A partir de ahora queda terminantemente prohibido tomar alcohol en Monteverde, las mujeres que lo hagan serán baldeadas con agua fría.  Si siguen tomando alcohol,  se les cortará  el cabello, bajándoseles con una tijera las trenzas. Si aún persisten se les expulsará al igual que a los hombres.
Ninguna mujer increpó, a excepción de la vieja Fortunata.
—Tú y las otras mujeres son todavía guaguas, no saben nada de la vida. ¿Cómo podemos calmar a nuestros corazones?  Son caballos que corren y quieren saltar de nuestros pechos. Las viejas ya no tenemos remedio, tenemos que dar agua a nuestros animales, sino nos morimos.
—A ustedes se les puede entender, pero no hagan tomar a las más jóvenes, ellas tienen que cumplir sus deberes.
 —Inés, yo te apoyo —habló Eulalia, con los mechones fuera de sus trenzas.
Todas asintieron con la cabeza en señal de aceptación.
—Gracias, ahora que se viene la fiesta, la calma tiene que volver a Monteverde. Iremos en grupos a rezar y entregar ofrendas al milagroso Niño San Salvador. Cada una de nosotras pedirá al Niñito, para que se vayan los kharisiris y dejen de asediarnos. Nadie va a hablar con desconocidos, menos vamos a entrar a la casa de los alferados, ahí pueden estar los kharisiris. ¡Ah!, me olvidaba, los niños que están caminando, llorando igual que fantasmas, tienen madres, y ustedes son las que los han parido, tienen que cuidarlos.
Inés fue enfática. Hizo prevalecer su estatus de lideresa. Fue necesaria la crudeza de sus palabras para poner orden en la comunidad, a su vez fortaleció la debilitada moral de las mujeres. Las rondas volvieron a patrullar. Las mujeres jóvenes dejaron de beber.
Sin embargo, a la vez que volvía la disciplina, el hambre crecía.
Las provisiones de alimentos empezaban a escasear en Monteverde. Sus habitantes de sexo femenino, en vez de comprar víveres para la alimentación,  preferían adquirir ajos, ají y sal; tríada de elementos para avivar las fogatas que se encendían las veinticuatro  horas, ellas creían estar amenazadas incluso a plena luz del día. Los dientes de ajos eran destinados para reemplazar los collares, que empezaban a caerse por lo resecos que colgaban del cuello de las mujeres.
Las ollas comunes que preparaban, empezaban a hervir pobremente con sal y pocas papas que flotaban en medio del vapor. El desayuno había desaparecido, corriendo la misma suerte la cena, sólo al mediodía los platos eran llenados con un cucharón de sopa escasa en sustancias.
Los niños fueron los que más padecieron el hambre. Desde el amanecer,  los niños perseguían insectos y lagartijas  para devorárselos. Hubo riñas en que se disputaban el privilegio de haberlos visto primero, reclamaban el derecho que les correspondía. Resolvían las disputas primero a puños, posteriormente se repartían en porciones iguales el improvisado "manjar” que en algo mitigaba el hambre.
Sólo una densa humareda se levantaba las veinticuatro horas sobre Monteverde. Los vecinos de otros poblados curiosos observaban por las mañanas y tardes.  Muchos creyeron que los habitantes  de Monteverde se habían convertido  en cazadores de sapos y lagartos. Decían que todos los días se dedicaban a asar reptiles,  no sabían con qué fin.  Otros especulaban que se estaban comunicando a través del humo, con otros planetas para salvarse del Juicio Final. También hubieron quienes decían: "los  monteverdinos están adelantando la fiesta del Niño San Salvador.
No faltaron los que exageraron diciendo que los monteverdinos habían hecho un pacto con el Diablo para que les dé mucha plata. Los más impúdicos decían que: "Las mujeres de Monteverde, vuelan desnudas por las noches, montadas en escobas. Para volar toman sangre de sapo mezclado con alcohol,  se meten una vela encendida en el trasero, en seguida se van volando donde el diablo y se regalan. En recompensa de las relaciones sexuales, el diablo les da oro. Se regresan en la madrugada con muchos sacos de carbón ligados con sogas al lomo de varias alpacas, que a la llegada del sol se convierten el carbón en oro, las sogas en culebras y las alpacas en lagartos”.
El humo cubría por todas partes. Se hacía difícil  respirar el aire espeso en Monteverde; sin embargo, para los pulmones de sus habitantes parecían esenciales. El denso humo llegaba a varios kilómetros de Monteverde. Una epidemia de estornudos recorría otros poblados vecinos.
Las mujeres y niños de Monteverde no sentían ningún malestar. Parecían inmunizados contra el humo. A más humareda creían estar más protegidos de las amenazas de los kharisiris. Un hollín negro se formaba alrededor de sus fosas nasales, este hecho significaba buen presagio para estar a salvo de los carniceros humanos, que estaban tras sus costosas grasas corporales.
El humo se mezclaba en el cielo con las nubes, formando una gruesa capa gaseosa que no dejaba pasar los rayos solares. Se observaban monstruosas figuras en los nubarrones, parecían estar engulléndose entre ellos, este panorama adquiría características espantosas. Esperaron la lluvia, ni una gota de agua se desprendía de las nubes.
Monteverde se fue oscureciendo a partir  del mediodía, mostrando un paisaje tenebroso. Sobre el cielo de los poblados vecinos no existían las mismas nubes aterradoras. Las nubes mostraban extrañas anatomías de animales espectrales.
Un trueno anunció el inicio de la tormenta. Era una extraña tormenta. Unas cosas verdes se desprendieron de las nubes, caían como copos de nieve, con la diferencia que tenían coloración verdusca.
Caían suavemente uno tras otro. Se movían en el suelo igual que culebras. No eran culebras. Eran gusanos del porte del dedo índice. Una de las mujeres cogió a uno de los bichos para examinarlo con los ojos, la alimaña era agresiva, le mordió tan fuerte  en la palma de la mano que le arrancó un pedazo de piel.
 Los primeros gusanos se tostaron en brasas candentes de las fogatas. Caían con más intensidad,  emitían en su caída un chirrido  que hacía vibrar los tímpanos. Seguían cayendo abundantemente. Los gusanos apagaron todas las fogatas, cubriendo después todo el suelo.
Sonaron las caracolas. Mujeres y niños corrieron para reunirse.
—¡Los kharisiris están haciendo llover gusanos! —gritaban.
—¡Ya  no son suficientes  nuestros collares,  ahora coman ajo!
—ordenó Inés.
Manojos de ajo fueron masticados, cumpliendo la orden.
La vieja Fortunata avivó brasas en un incensario, como las veces que hacía para implorar el cese de las tormentas. Salió al medio del patio, arrodillándose pidió clemencia al cielo. Los gusanos cubrieron su cuerpo, soltó el incensario y los voraces bichos le despellejaron en contados segundos. Murió ante la estupefacta mirada de las mujeres.
Siguió lloviendo copiosamente. Los patios de las viviendas y toda la campiña fueron cubriéndose de alfombras movedizas.
—¡Sálvese el que pueda, corran, cúbranse con lo que sea, salgan fuera de Monteverde, nuestra tierra  está maldita,  los kharisiris  nos harán chupar la sangre con sus gusanos. ¡Dios nos reunirá en el cielo, allí nos encontraremos!, fueron las últimas palabras de Inés.
Mujeres y niños corrieron despavoridos por todas partes. No cesaba la lluvia de gusanos. Las alimañas perseguían en oleadas a los pobladores.
Voraces devoraban los pastizales, también  se devoraban entre ellos mismos. No existía un centímetro de tierra que no esté cubierto de gusanos.
Las alimañas ocuparon Monteverde. Se metieron a las viviendas, cubrieron todos los rincones. Hambrientos desasieron centímetro  a centímetro la piel de mujeres y niños. Ahogaron sus gritos y lamentos.
Los gusanos borraron del mapa a Monteverde.

(...)

Los cruentos sucesos de San Salvador  se propalaron con la velocidad del rayo. Los noticieros de la prensa nacional informaron sobre la incursión de los subversivos y el ajusticiamiento de las autoridades.
San Salvador  estaba casi vacío. Los vecinos emprendieron un éxodo masivo con rumbos desconocidos, muchos de ellos habían desempeñado la función pública,  en todos los cargos para representar  al Estado. Creyeron ser las próximas víctimas.
San Salvador, en el imaginario de la novela
El comandante Vinatea, ordenó a través de un radiograma al teniente Starky, instalar la base militar en San Salvador, en respuesta a la feroz incursión de los subversivos. La orden comprendía hacer rastrillajes  casa por casa en el pueblo.
Starky movilizó rápidamente su tropa por tierra. Cuando llegó al pueblo, ya estaba informado de todo lo sucedido. Tenía los nombres de los jóvenes que fueron obligados a pintar  lemas reivindicando la ocupación subversiva.
Apresuradamente se dirigió al templo para tomar decisiones. No se inmutó con los cadáveres tendidos sobre la fría loza. Parecía estar familiarizado  con la muerte.
Subió a un púlpito  de la época colonial,  que estaba por desplomarse. Desde allí conminó a los pocos vecinos que se encontraban en el velorio.
 —Soy el teniente  Starky, estoy vacunado contra todo, el que no quiera colaborar con el ejército es un terruco y puede ir escribiendo su testamento para irse a la  tumba, porque yo lo voy a enfriar  al toque. Yo sé todo, sé todas sus bribonadas. Sé las barrabasadas del canalla sanitario que cura y regala medicinas a los terrucos, no crean que soy un mentecato.
Starky, después de su breve discurso conminatorio,  ordenó el inmediato traslado de los cadáveres a la Ciudad de las Nieves. Fueron los soldados quienes pusieron en marcha el camión del municipio, llevando los cuerpos de las víctimas.
El sanitario Salinas y la enfermera,  alertados por un niño de las amenazas del militar, huyeron desesperadamente hacia los inmensos pajonales y accidentados cerros. Starky instaló la base militar en los ambientes de la posta de salud.
Al mediodía movilizó sus soldados por todo el pueblo, los facultó por grupos para el rastrillaje. Registró casa por casa, todo libro  fue considerado subversivo, decomisaron incluso textos escolares y bíblicos. Rebuscaron de canto a canto las viviendas, removieron con palas y picos los pisos, sospechando que había pertrechos militares enterrados.
Starky, al llegar la noche, animado por el licor, decidió quedarse junto  a un grupo de soldados en la plaza de San Salvador. Starky a grandes sorbos tragaba el licor por el pico de una botella.  No decía "salud”  a nadie. Él libaba solo, así era su costumbre. Los tragos de su gusto no eran buenos licores, sino los más baratos: un "Salta pa’ atrás”, "Jarabe del Diablo” o algo así. El licor lo hacía embriagar rápidamente. Sus camaradas de armas solían decirle: "Económico”, incluso "Cabeza de gallina”, porque no necesitaba mucho licor para embriagarse y los tragos hacían estragos en él en contados minutos.
—Estos tragos son sólo para machos  —se ufanaba Starky.
En la penumbra de la medianoche, una sombra ingresó a la plaza de San Salvador.
—¡Alto ahí, no se mueva! —dijo un soldado.
La sombra siguió avanzando sin obedecer la orden.
—¡Alto, si no abriré fuego!
Starky, alarmado por los gritos del soldado, desenfundando su pistola corrió apresuradamente hacia la sombra.
—¡Fuego, todos a él! —disparó varios tiros hacia la sombra.
Los soldados también dispararon vaciando las cacerinas de sus fusiles. Las balas estruendosamente rompieron el silencio de la noche.
La sombra seguía acercándose cada vez más. Los soldados alumbraron con potentes linternas hacia la silueta. Con la luz de las linternas se hizo ver un hombre luciendo impecablemente un terno negro, todo su traje  era oscuro. Llevaba en las manos un ramo de flores. Caminaba erguido. Fue posible ver que sangraba por los poros de su rostro.
Las balas no pudieron abatir al extraño ser. Pasó caminando pausadamente con su ramo de flores sin mirar  a los soldados, parecía ignorarlos como si no existieran. Siguió caminando hasta perderse en la lúgubre noche.
Los militares quedaron estupefactos. Sus cabellos se erizaron, un escalofrío recorría sus organismos. Por sus narices comenzó a chorrear sangre, como de incontenibles  arroyos. Starky también se vio afectado por la extraña hemorragia. No pudo con el hombre de traje negro.
—¡Es una estrategia de los terrucos!  —dijo furioso,  poniéndose tapones de papel suave en las fosas nasales.
—No, mi Teniente, ha sido el propio Diablo.
—No seas sonso Capulina, esas tonteras no existen. El nido de los terrucos es Monteverde. Ahí viven las sabandijas, yo soy comando y nada me asusta.
Starky, después del extraño suceso, seleccionó a treinta  soldados para realizar un operativo antisubversivo. En la madrugada los soldados cargaron sus equipos de combate. Salieron de San Salvador por el camino del sur.
Al rayar el alba, Starky agrupó a los soldados.
—No quiero supervivientes en Monteverde, disparen a todo lo que se mueva, enfríen a todos, nadie debe escapar, no quiero testigos ni uno solo, todos deben morir, balas tenemos de sobra, quiero sangre, mucha sangre. Ustedes ya saben. ¿Entendido?
—¡Entendido, mi Teniente!
Cumpliendo las instrucciones los soldados se ubicaron estratégicamente.  Por varios flancos comenzaron a penetrar  a Monteverde. Sigilosos buscaban con la mirada cuerpos que se movieran para abatirlos conforme las órdenes del oficial.
Cuando avanzaban los primeros  metros  en el  territorio de Monteverde, sintieron  unos extraños cosquilleos. Raros gusanos del porte de un dedo trepaban por sus piernas. Se sacudieron, no prestaron atención,  siguieron penetrando.  Los gusanos empezaron a morderles y arrancarles la piel. Gritaron de dolor. De pronto se levantaron oleadas de gusanos y en contados minutos acabaron con los primeros soldados que iban en la línea de avanzada.
El propio Starky sufrió las mordeduras. Su borceguí fue despedazado por los gusanos. De nada sirvieron los tiros que hizo con su pistola al suelo tratando de acabar con las alimañas. Por el contrario,  con el estruendo de los disparos se levantaron más gusanos, desde lejos venían como gigantescas olas del mar.
Los borceguíes de varios soldados fueron despedazados. Los gusanos les desprendían la piel, algunos soldados fueron desagarrados hasta los huesos. Las alimañas eran carnívoras.
Desesperados dispararon a la alfombra movediza, pero nada hacía retroceder a los gusanos. Lanzaron sobre ellas granadas de guerra, dispararon morteros.
—¡Retirada, carajo! —exclamó Starky.
Abandonando los pesados equipos de combate, los soldados despavoridos escaparon de Monteverde. Hubo varias bajas y heridos. Starky no salía de su asombro por la respuesta de los gusanos que los repelieron fácilmente, venciendo a su tropa.
—Estos estúpidos terrucos, han desarrollado la guerra biológica, estoy seguro que los asesoran los talibanes, pero volveré por la revancha, así fuera lo último que tenga que hacer en la vida.


domingo, 23 de febrero de 2014

DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE


Gloria Mendoza Borda. Lluvia editores, 2013

GLORIA MENDOZA BORDA Y LA SIMBIOSIS DE LA PALABRA
Gloria Mendoza Borda (1948), es una destacada escritora peruana, está   presente en las antologías más exigentes del país, su poesía ha trascendido al contexto internacional, prueba de ello podemos encontrarla en publicaciones destacadas de universidades y grupos de literatura que editan libros y revistas especializadas en literatura. Y es constantemente invitada a foros y encuentros de literatura que se realizan fuera del Perú.
Gloria Mendoza Borda, es  experta en el arte creador de la poesía, puede burilar la palabra para convertirlo en música, así lo ha demostrado con las obras que nos ha entregado. Su experiencia poética lo ha llevado a ser un ícono en la vertiente del descubrimiento y reinvención de la palabra, de encontrar un punto de encuentro lingüístico,  una simbiosis del mundo andino con en el mundo occidental. Su poesía representa la experiencia vivida del cual hablaba el maestro Jorge Luis Borges, aludiendo que la literatura no era otra cosa que la experiencia misma. Su poesía está en el plano del manejo y dominio idiomático: “DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE”,  es un libro tangencial  para la literatura peruana, pues marca un nuevo derrotero demostrando que es posible convivir y hacer universal aquello que se considera desarraigado como es la cultura andina. Está claro que no somos una nación, pero  si somos una nación en formación, ya lo había explicado José Carlos Mariátegui.  La temática que aborda en su obra, es una temática vigente que  es abordado profesionalmente, es una temática incorporada de manera extraordinaria como el poema Aynacha, Apu Huaynaroque, y otros, y sobre este aspecto ya había sugerido José Martí “pinta tu aldea y serás universal”, el propio Gabriel García Márquez representó en Macondo a su natal Aracataca.
Martina representa a miles de mujeres campesinas, que conoció Gloria Mendoza, y estos vínculos interpersonales le formaron otra concepción en la percepción del mundo, pues el poeta generalmente intenta escapar de la realidad a través de la poesía, Gloria Mendoza  muy por el contrario se queda en la realidad y hace poesía de la realidad, ahí se encuentra lo más exquisito de su experiencia poética, sumándose a ello el profundo conocimiento cosmogónico y cósmico que domina. Y este nombre Martina está también presente en su otro libro "La Danza de las Balsas" (1998, Lima, Editorial Horizonte), y porque precisamente Martina, y a quien representa esta mujer y este nombre común que no forma parte de ninguna galería pictórica, musical,  poética. Martina fue una mujer aymara que conoció la autora y vivió con ella en el territorio aymara de Huancané, Martina al igual que Gloría, vivió los años de violencia social del cual fue víctima, la muerte de Martina es un misterio apareció muerta en una comunidad campesina de Inchupalla un 11 de noviembre la misma fecha en que nació, murió sin padecer de ninguna enfermedad, el día de su muerte se atavió con sus mejores polleras de bayeta, su p’ullo, su sombrero, pues cumplía 40 años. Apareció muerta pasado el mediodía sobre un pastizal, al momento de su partida solo le acompañaba su leal perro “sunka” y este también murió en el mismo lugar que su ama al cabo de 1 mes. En el mundo aymara la muerte no es una maldición, ni una desgracia mayor, sino es el encuentro esperado ansiosamente con la madre pachamama, un viaje sin retorno donde según creencia aymara de la zona, en este viaje a la eternidad existe un rio grande y caudaloso por cruzar, y este rio solo se puede cruzar con la ayuda de un perro. Hoy en Sillutpata en la tumba de Martina crece un qolli,  de lejos parece que estuviera sentada chacchando su coca y su llijta, dicen que lo plantaron los campesinos de la zona para que Martina siga vigilando la comunidad a través del qolli,  lo regaron por turnos porque  Martina fue una mujer pilar del desarrollo comunal, su padre (Julian Paredes Vargas) y ella, estuvieron en litigio con los terratenientes de la zona  por más de treinta años, defendiendo el derecho a la tierra y a la vida, y en este proceso se hizo madre. Todo este misterio, seguramente alimentó el genio creador de Gloria Mendoza Borda, porque Martina representa a miles de mujeres peruanas y latinoamericanas sin mayor significado ni trascendencia para el mundo occidental, sin embargo sus nombres y sus ánimas no ha muerto en el pensamiento cosmogónico del hombre andino. Gloria Mendoza retrata y patentiza en la memoria colectiva a través de la poesía, hechos significativos que solo pueden ser comprendidos  por la misma experiencia vivida y comprendidos por el talento  de su pluma y para luego convertirlo en música universal.  

AYNACHA
Campesinos encontraron
la imagen de mama Martina reflejada en rio Ramis
aquí donde el cielo y el rio se juntan
la inundación de Puerto Puquis aún reflota

no estás muerta mama Martina
aullido espectral de búhos
aynacha en los ríos del mundo
Agua que azotó el pellejo de la poesía
La poesía se ha ahogado en una noche
Mi luna mi dulce luna mi luna mi dulce lunaaaaa.

EPÍSTOLA PRIMERA
Charco de tierra destruyo la voz del olvido luego del diluvio
acuérdate que existen ovejas en copos de nieve
la trenza airada de mama Martina y la  canción
de la sacerdotisa implorando no al aullido de los perros
no a la boca viperina si a la ruda sí al romero si a las rosas

escucha poeta la estación termina
y las cosas que dejaste
las calles donde las esquina son faros
el cielo multiplicando sus astros
la sonrisa la muerte/ aún todo está intacto.

SEÑORA TRISTEZA
Buenas noches mama Martina acompañada de yatiris
de la lluvia en agonía entre triste trinos
luego de relámpagos de las penas cotidianas

corola deshecha madre tierra entre pólvora y voces

en este movimiento de lava y piedra
sentimos flechazos de pájaros salvajes
en nombre de la inocencia humedecida por lejanos sueños. 

El  qolli que crece en la tumba de Martina.
Los comuneros le tributan homenaje a Martina  y a  los difuntos con pinkillos todos los 1 de noviembre
En el ideario Aymara los difuntos nos visitan el 1 de noviembre de todos los años  y hay que abastecerlos con víveres para  que retornen a su otra vida.

  
La pinkillada es la música universal de las ánimas en el mundo aymara.

sábado, 22 de febrero de 2014

¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO!



ENTREVISTA DE JOSÉ LUIS AYALA A FIDEL MENDOZA, en el libro ¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO!  "arteidea" grupo editorial. Lima. 2011 (Pag. 216 al 223)

JLA-  ¿Cuáles son las causas de las movilizaciones sociales?
FM.- La clase política afincada en Lima y en las grandes urbes, ha visto a las provincias del Perú profundo como a las parias de la república. Los  que vivimos en los pueblos alejados  según la clase política y demás citadinos, no tenemos ningún derecho, solo tenemos deberes y estamos obligados a cumplirlos, de esta forma se desconoce  nuestra existencia. En otras palabras se desconoce la existencia de grupos humanos que tienen el mismo derecho que los demás. Los aymaras hasta hace poco no existíamos como grupo humano,  y  empezaron a incluirnos en el mapa pero como a hordas panteístas, cuando nosotros somos la reserva moral del mundo.
No nos dan nada, sin embargo, exigen que demos nuestras  tierras a empresas mineras,  que respetemos la Constitución Política que está de espaldas a los pueblos originarios; exigen que respetemos los infames contratos con las trasnacionales que afectan  directamente nuestra forma de existir. El Estado no respeta a los pueblos originarios, entonces, como convivir con  esa  inequidad que sigue con sesgos coloniales, con pensamientos retrógrados, con gobernantes elegidos en base al engaño y consumen litio para controlar sus emociones.
La corrupción esta institucionalizada  en todos los niveles, las instituciones públicas son dirigidos por mafias,  familias dedicadas a perpetrar delito como en la anterior gestión del Gobierno Regional de Puno, grupos de amigos, compadres y toda laya de gentes. Entonces a dónde acudir, si las puertas del Estado están cerradas, no hay filtros para llegar a ella, surge el descontento popular.

JLA.-  ¿Se trata solamente de protestas contra la actividad minera?
FM.- No.  Sin embargo, fue la actividad minera que desencadenó todas las protestas en la zona sur y en la zona norte. Existe un sentimiento y un fatal presagio que la  minería beneficia solo a los grupos de poder. Puno tiene una tradición agropecuaria desde  la época precolombina.
También una de las detonantes fue la hipocresía de la clase política y el asfixiante centralismo limeño, al extremo de concebirse en Puno que Lima es el cáncer para el desarrollo de los pueblos, el permanente  verdugo de nuestro desarrollo, la República oficial  cree que el Perú es Lima y Lima es el Perú.
Cada vez somos más pobres, sin embargo, nos hablan de crecimiento económico, de disminución de la extrema pobreza, de niveles bajos de analfabetismo, que somos un país elegible, que no hay que espantar a la inversión privada. Pero ¿Quiénes se benefician con el crecimiento económico? Nosotros no  vemos quienes se beneficien. Nuestros niños en las escuelas de las comunidades campesinas, siguen sentados sobre adobes y sin maestros, postas médicas sin  equipamiento y sin médicos, entonces ¿Dónde está el crecimiento económico? Solo son datos estadísticos. Evidentemente estos hechos crean un nudo en la garganta de los pobladores del Perú profundo.

JLA.-  ¿Cuánta es la desigualdad social de Juliaca y Puno?
FM.- Juliaca y Puno,  en años de la violencia social han recibido a los desplazados. En Juliaca ha  motivado un acelerado crecimiento poblacional, generando invasiones, y ambulantes en las calles, y un crecimiento desordenado en lo urbanístico. Para estas poblaciones  el Estado no ha desarrollado  políticas públicas que les permitan recuperarse del trauma de la violencia, es decir, han quedado abandonados. Y en las zonas urbano-marginales encontramos  mujeres y niños desnutridos y harapientos en muchos casos en extrema pobreza. No es raro en los mercados de Juliaca como de Tupac Amaru, Santa Bárbara, Dominical, y otros, en horas de la noche encontrar niños y mujeres disputándose la basura junto a los perros callejeros, y nos preguntamos  ¿De dónde han salido? Es la gente que se encuentra en extrema pobreza. Y al Estado no le interesa que la población tenga calidad de vida, sino cada vez que hay friaje es oportunidad para que impere la corrupción, y la solución no es entregar frazadas y ropa usada, sino mejorar su calidad vida  significa buena alimentación, acceso a los servicios de salud y educación, programas de nutrición integral con productos de la región como la quinua, cañahua, papa liza, frutas de Sandia; porque no pensar en ponerles  calefacción como en los países europeos que tienen temperaturas mas bajas que aquí y no se habla de friaje, ni sus niños mueren de neumonía. 
En Juliaca existe dos economías una formal y otra informal. La formal está legalmente establecida conforme a las normas y es la que se encuentra en un mínimo porcentaje;  y la otra economía es informal producto del contrabando, del narcotráfico, de la minería informal, del lavado de activos, de la corrupción. La economía informal es la que predomina, y viene convirtiendo a Juliaca en otra “Tingo María”, “Tocache” con los servicios de transporte encarecidos, porque hay gente que paga lo que les piden, porque necesitan blanquear el dinero mal habido. Estos hechos también han venido generando desigualdades sociales, y han incrementado notablemente el índice de la delincuencia. Existe ausencia del Estado, a ello se suman  jueces y fiscales timoratos, con una policía corrupta, entonces Juliaca se viene convirtiendo en la tierra de nadie, la población se  tiene cuidar de los delincuentes y de sus autoridades, y todo esto ha conllevado a la autocomposición de la justicia, que muchas veces se destaca en los noticieros limeños.
        Puno en la región es la expresión de Lima, todo está en Puno, las instituciones públicas, las ONGs.  En Juliaca solo está  la SUNAT, cuando el crecimiento poblacional y económico de Juliaca es constante y superior a Puno.

JLA.-  ¿Cuál es la solución al conflicto minero?
FM.- El respeto a la propiedad y posesión de las tierras que tradicionalmente han pertenecido a los grupos humanos asentados en el altiplano. El ayllu comunitario también significa la posesión de un territorio, que el Estado haciendo uso de la prepotencia lo entrega a la minería. Puno esta lotizado a favor de la minería de rincón a rincón, casi todos los  pueblos están concesionados,  diariamente vemos esas concesiones en el diario Correo.
La minería a la fecha solo ha causado daños ecológicos y los beneficios han sido pocos. En la zona de Ocuviri donde opera ARASI S.A.C sigue la pobreza, niños que asistente a escuelas que se caen a pedazos, niños que se mueren de neumonía. ARASI S.A.C  por el contario no respeta la propiedad privada de las familias que viven allí, como en un caso de usurpación que intervine como Abogado. La minería ha impuesto su propia ley a espaldas del ordenamiento legal y de los pueblos originarios, por cierto el dinero lo puede todo para estos grupos económicos asentados en Lima. En ARASI S.A.C   no trabajan pobladores del lugar sino de fuera del departamento, los  profesionales y técnicos de Puno han quedado soslayados  por otros de la costa, entonces de que desarrollo hablamos, si todo lo que extraen se lo llevan y no dejan nada para Ocuviri menos para Puno.
El famoso canon minero que tanto se ufana el  gobierno central, simplemente no cubre las expectativas, ni llega en beneficio directo del poblador puneño. Muchos  Alcaldes viene tomando por asalto las arcas de los gobiernos locales, frente a la ineficacia de la Controlaría General de la República, que sospechosamente nunca encuentra nada en sus intervenciones de auditoría  y el Ministerio Público, que generalmente termina archivando las investigaciones de peculado y corrupción. En conclusión el canon minero no llega a las comunidades. Nos ubicamos en ese terreno pantanoso.
El  Convenio OIT Nro. 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países  independientes, refiere a la  consulta a los pueblos interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, pero nada de eso se hizo. Por el contrario, se impuso con prepotencia  y soberbia  la minería, con el argumento de los beneficios de la inversión privada y que la riqueza  minera es  de todos los peruanos,   frente a  esta lógica  en contraposición los aymaras llegaríamos a decir,  si nunca nos ha dado nada, nada pedimos, solo queremos que nos dejen vivir y no nos quiten nuestras tierras,  como en el caso de la minera canadiense Santa Ana.

JLA.-  ¿Se sabe cuántas toneladas de oro al año salen de Juliaca al extranjero?
FM.- Ni el propio Ministerio de Energías y Minas debe saberlo, porque en Puno existe la minería formal y la informal, sumados ambos no se sabe qué cantidad de oro sale de Juliaca.

JLA.-  ¿Qué sucedería si se cierran las minas informales?
FM.- Detrás de la minería informal está todo un problema social, solo en la mina La Rinconada se  refiere de más de 30,000 a 50,000 obreros,  nadie sabe la cifra exacta porque es minería informal, no hay planillas de pagos, menos tienen seguro social ni gozan de utilidades, solo viven del famoso “cachorreo”  que es la compensación por el trabajo que prestan. Evidentemente los que más se benefician son los contratistas que son alrededor de 200 socios en torno a la Corporación Minera de Ananea, y cada uno tiene no menos de 100 obreros, inclusive algunas contratas tienen  más de 500 obreros. Los obreros  entran a trabajar en cuatro turnos de seis horas a los socavones.
Alrededor de la minería informal esta el comercio, el transporte, las bebidas alcohólicas, los clubes nocturnos y toda una cadena de actividades económicas legales e ilegales. Si se cierra la minería informal se generaría un problema social de mucha repercusión, a donde enviaríamos a esos miles de obreros. Sin embargo, en la mina La Rinconada, la presencia del Estado es nula, hasta hace poco existía una Fiscalía Provincial Mixta, por la constante inseguridad y el riesgo que corrían los señores fiscales se vio obligada a trasladarse a Ananea.  El índice de criminalidad que existe en La Rinconada es alto, el Estado prácticamente fue arrinconado.
Las cooperativas mineras de Ananea, en los lugares denominados Pampilla,  Chaquimina, Pampablanca y otros,  son los que contaminan directamente los afluentes del rio Ramis. La  minería informal también está en otras provincias como en las zonas de Oriental, Phara, Limbani, Sina, etc.

JLA.-  ¿Cuál es tu opinión acerca de los sucesos de Juliaca?
FM.- El juliaqueño  está más avocado a la actividad  comercial. Los que tomaron Juliaca, fueron los pobladores de Azángaro, de sus distritos y comunidades cansados de no ser escuchados por el gobierno central que funge de miope cuando le conviene.  El gobierno  recién  dialoga cuando hay muertos, y por su supuesto los azangarinos pagaron la cuota  con seis vidas para dialogar con el Gobierno Central. En Juliaca no fueron balas perdidas como pretenden explicar los que segaron vidas en el aeropuerto, sino fueron franco tiradores los que asesinaron a los azangarinos, llegaron tropas de Lima, finamente entrenados para matar como ocurrió también en 1923 con Luis Vinatea que desembarcó en Vilquechico para luego asesinar con  metralla en Huancho-Lima. Como en los sucesos de Juliaca los fallecidos  son pobres no hay comisiones investigadoras del Congreso de la República, ni ONGs de Derechos Humanos, menos el Ministerio Público podrá cumplir sus funciones conforme a sus atribuciones, es decir no hay nadie ni ninguna organización  que se haga cargo de ellos. La orden de disparan vino del Gobierno Central, Alan García es el responsable político, como lo fue Alejandro Toledo el responsable de la muerte de Edy Quilca en Puno.
Evidentemente la protesta social se ha criminalizado, para ello se ha insertado artículos de impunidad para los victimarios en el Código Penal peruano, nos parecemos a los países africanos en cuanto a la manipulación de la leyes, Idi Amin estaría  a gusto al lado de Alan García. Y estos hechos criminales curiosamente se llaman en defensa de la democracia, es decir vale matar para acallar las más justas reclamaciones.
La  toma de Juliaca, en el fondo ha significado una forma de retomar el espacio geográfico que es indiferente a veces a los movimientos sociales. Juliaca ha paralizado de manera solidaria por dos días, sintiéndose en las calles la indignación por el asesinato de los azangarinos en el aeropuerto. Juliaca no siente directamente las consecuencias de la actividad minera,  porque la cuestionada actividad minera  no está en el espacio jurisdiccional de la provincia de San Román, pero si su población consume pescado provenientes del Ramis, carne de ovinos y vacunos provenientes de  Azángaro donde se siente los efectos de la contaminación.
  La prensa capitalina ha desinformado al país, al decir que los azangarinos que tomaron el aeropuerto estaban en estado de ebriedad, lo cual es falso; el hecho ocurrió por la impotencia de no ser escuchados. La población solo exigía el respeto a sus derechos, el respeto a la vida y al medio ambiente.

JLA.-  ¿Qué harías si fueras presidente de la Región Puno?
FM.- Generaríamos una democracia participativa, que involucre una participación directa de la población a través de mesas de diálogo, procuraría puntos de encuentro, generando concertación y trabajado de acuerdo al sentido común.  Convocaríamos a los mejores profesionales de la región porque el Gobierno Regional debe ser de todos los puneños, y la transparencia debe ser uno de los factores más importantes de la gestión. No debe existir nada oculto, toda acción debe ser con la participación de la población y  que el beneficiario directo sea el pueblo.
Lucharíamos frontalmente contra la corrupción, debido a que es uno de los  principales  problemas para el desarrollo de los pueblos. En Puno  las últimas gestiones del Gobierno Regional giraron en torno a las familias de los presidentes regionales, quienes inclusive pedían cupos mensualmente a los funcionarios dependientes del gobierno regional y a las empresas proveedores de servicios.
Mejoraríamos la calidad de vida de los pobladores puneños, brindando salud y educación de calidad. Necesitamos erradicar la desnutrición de nuestros niños para este fin es necesario generar políticas públicas que promuevan una adecuada alimentación en la población. Involucrar a otros agentes para mejorar la calidad de vida de los pobladores puneños como a la Universidad Nacional del Altiplano de Puno y la Universidad Andina de Juliaca, que a la fecha no vienen cumpliendo el rol que les corresponde. Puno necesita obras de vital importancia como la carretera asfaltada a la selva puneña, y esa carretera debe ser de Sina – Yanahuaya, para permitir que la producción frutícola llegue directamente al mercado, y cubrir el consumo en la región.

JLA.- ¿Cuál debería ser la nueva visión y tratamiento del gobierno a los problemas similares del futuro? 
FM.- Instalar mesas de dialogo abiertos y permanentes que sean los filtros de encuentro con la población. El gobierno debe entender que también existimos, y que merecemos respeto y nuestras tierras no las puede ofertar y concesionar como se le antoje. Está claro que en Puno la minería solo ha traído más pobreza, y más corrupción. El Gobierno debe respetar los derechos  de las poblaciones originarias, este hecho implica el respeto a los aymaras, quechuas y  pueblos amazónicos. Respetar la Constitución Política del Estado del que tanto se ufana, sin embargo, el gobierno es el primer violador del texto constitucional, además debe respetar el contenido de los tratados y convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT, del que Perú es suscriptor.

JLA.-  ¿Qué acciones a fin de hallar soluciones pacíficas debería tomar el nuevo gobierno?
FM.- Respetar los derechos de los pueblos originarios del Perú, reconocer que también tenemos derecho a la existencia. No debe violentar el derecho a la propiedad de nuestras  tierras que nos pertenece por derecho ya que lo heredamos de nuestros ancestros.
El gobierno no debe actuar a espaldas de los pueblos originarios, y no debe seguir concesionado territorios de las comunidades  por presión de los grupos de poder económico que siempre han manejado los destinos del país de acuerdo a sus intereses.
La distribución de la riqueza debe ser más justa, y debe estar orientado a mejorar nuestra calidad de vida.
         
JLA. - ¿Por qué los aymaras de Huancané no se plegaron al paro en referencia a la defensa del Ramis?
          FM.- En Huancané en los últimos años existe ausencia de liderazgo y organización que si hubo en años anteriores como la organización campesina encabezado por Saturnino Corimayhua y otros dirigentes, que si han tenido participación directa en las medidas de fuerza convocadas en el pasado; también se debe tomar en cuenta que  en la jurisdicción de Huancané no hay actividad minera, sin embargo,  en las zonas de Cojata frontera con Bolivia se habla de existencia de  mineros informales.
          Se debe tener en cuenta que la organización de los Tenientes Gobernadores en los últimos años no tuvo derroteros claros como si lo hubo en años anteriores, generalmente la presidencia lo ocupa alguien llegado de Lima, y estas personas que emigraron hace años a Lima ya regresan con otra mentalidad y regresan a su comunidad para pasar el alferado de las fiestas patronales y para ocupar cargos de representación que le encarga la comunidad. En años anteriores los Tenientes Gobernadores pusieron en jaque a varias gestiones municipales, y se constituyeron en principales fiscalizadores de los Alcaldes.
          En Huancané,  varias comunidades campesinas se han visto invadidas por sectas religiosas como los adventistas y grupos evangélicos que inclusive en muchos lugares construyeron sus templos y a través de la organización comunal han venido persuadiendo la participación de los comuneros en  los cultos religiosos, estos hechos han desarticulado la propia organización comunal, sin embargo, existen organizaciones de jóvenes, de estudiantes que se reúnen los días domingos o en torno a campeonatos deportivos, pero más tendientes a la formación de frentes políticos con miras a las elecciones. Se debe tener en cuenta también que las zonas rurales de Huancané están disminuidas en cuanto a la población debido a que han migrado a las grandes urbes como Lima, Arequipa, Juliaca, etc.  
          Walter Aduviri, no es el líder de los aymaras de Huancané,  menos su discurso podría ser acatado, esto no significa que no seamos parte de la nación aymara, somos parte de esa nación aymara como lo es Aduviri.

          JLA.-Es verdad que hay una división entre q’aras (mestizos ladrones) y jaqis aymaras.
FM.- Los q’aras representan al Estado y  desde ahí entregan nuestras tierras a las mineras, siempre nos hablan de la Constitución y respeto a la democracia, cuando ni ellos mismos lo respetan.
Entre los misti-q’aras y los aymaras hemos tenido  diferencias desde el pasado, si bien es cierto que los q’aras ya no gobiernan ni deciden en los pueblos en condición de  alcaldes y curas,  sin embargo, ahora se han quedado en algunas instituciones públicas: siguen administrando justicia, cobran impuestos, dicen ser empresarios,  escriben editoriales en los diarios, salen por televisión y la radio, desde esa ubicación siguen viendo con desprecio a los aymaras. Ahora ya no permitimos que los q’aras nos engañen y sigan viviendo a costa de nosotros. El habernos resistido a los curas es habernos resistido a los dominios y abusos de la religión, las comunidades no han olvidado su filosofía andina, es otra cosa que la religión católica manipula la idiosincrasia, pero no ha llegado a borrarnos la  memoria, a limpiarnos la mente.
Los aymaras conocemos nuestros derechos, sabemos que la Constitución Política lo elaboran los q’aras, y somos conscientes que tenemos más derechos que la misma Constitución nos otorga. Los q’aras practican la democracia formal y nosotros los aymaras promovemos el ayllu comunitario que los q’aras llaman  democracia participativa.

TE ESPERARE EN EL CIELO: PRIMERA NOVELA DE VIOLENCIA SOCIAL (Prólogo a la primera edición)

El Yatiri José Luis Ayala, Fidel Mendoza y el histórico dirigente campesino Saturnino Corimayhua

Al leer un texto tan doloroso como es el Informe de la Comisión de la Verdad, es posible entender en parte lo que ocurrió en el Perú durante el tiempo llamado: “Los años de la muerte violencia y el terror”. Se trata de un documento conmovedor, desgarrador, estremecedor porque de hecho causa en el lector un profundo dolor, una infinita indignación, que queda grabada para siempre en la memoria. Es que asevera que miles de peruanos murieron de la forma más cruel. Por lo tanto, como ser humano, nos causa vergüenza haber vivido en un mundo tan cruel, despiadado y violento.

En su gran mayoría las víctimas fueron humildes campesinos de habla quechua que no entendieron lo que realmente sucedía. Niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres fueron violentamente asesinados por las hordas salvajes y criminales de Sendero Luminoso. Asolaron cabañas, pueblos, caseríos, sembraron terror y muerte en nombre de una falacia, de una equivocada secta que se propuso hacer volar en pedazos al Perú.

Fueron años horrendos, primero en el campo, luego se trasladó a la ciudad. Nadie estaba seguro de regresar a su casa, en cualquier momento podía explotar una bomba o caerle una bala perdida. Así se fue formando un estado psicológico general que generó una paranoia depresiva generalizada, un desánimo frente a la agresión permanente, de modo que cualquier persona creía que moriría en las calles a causa de un ataque senderista.

La Comisión de la Verdad ha demostrado también que la respuesta de parte del Estado-nación no fue la más humana, racional e inteligente. Se dice eufemísticamente que hubieron excesos pero lo que hubo fueron violaciones a los Derechos Humanos de ambas partes, y una política estatal errada frente al terror. Se trata de un asunto que en gran parte ha sido judicializado y ese proceso está en curso, más aún teniendo en cuenta que las violaciones a los Derechos Humanos no prescriben.

Lo que ha faltado y aún falta es explicar pedagógicamente a las nuevas generaciones los daños que ha dejado a su paso el terror. No se ha desarrollado una discusión ideológica para demostrar que la violencia sólo conduce a la miseria. Esa es una tarea pendiente pero tampoco se toma en cuenta la necesidad de inculcar en las nuevas generaciones la urgencia del análisis, el diálogo y la participación en el proyecto del destino del Perú para hallar puntos comunes para refundar la política, la República y así conseguir una paz social duradera.

Pero, ¿por qué hablar de ese tema precisamente en un prólogo? ¿Qué tiene que ver la historia reciente con una novela? ¿Para qué volver a iniciar el debate en un tema tan doloroso? ¿Qué tienen que ver los novelistas con la realidad y la historia? ¿Por qué los escritores reinventan la realidad para narrarnos hechos tan crueles? ¿En qué medida contribuyen los novelistas para que no nos olvidemos de los años del terror y la muerte violenta? La respuesta es la siguiente: sucede que el tema de Te esperaré en el cielo, es precisamente ese conjunto de hechos que han quedado impresos en la conciencia del novelista Fidel Mendoza, y ahora recrea esa época con extraordinaria calidad literaria.

En efecto, Te esperaré en el cielo está narrada en primera persona. El personaje central, llamado Santiago, es un joven que vive en un pueblo pequeño andino; lee lo mejor de la literatura latinoamericana y tañe sus zampoñas por convicción y vocación. De pronto tiene que huir de la leva y el acoso de los terroristas. Los hechos se precipitan y se suceden con tal violencia que, repentinamente, su pueblo se ve envuelto entre dos fuegos. La muerte acecha entonces por todos los caminos, calles, plazas, entra a las casas y pregunta por las autoridades del pueblo.

Un acierto y novedad es, sin duda, la respuesta mágica y cosmogónica de la comunidad andina frente a la irracional violencia del terrorismo. Las mujeres creen que se trata de kharisiris, es decir, de seres míticos que pueblan la cosmovisión y extraen sebo de sus víctimas para negociarlo en el mercado externo. El hecho del despellejamiento de las ovejas, los gusanos que comen carne, los niños alimentándose de insectos, los comuneros que encuentran las ollas de los kharisiris, es realmente magistral y es en ese momento que la novela alcanza la más alta cumbre narrativa.

En un mundo convulsionado y confuso para los comuneros, la sicología de Starky, aparece extraordinariamente presentada y descrita porque representa la respuesta violenta a otra inexplicable violencia. Gilma surge para darle sentido a la vida de Santiago. La irrupción del Niño San Salvador completa la visión que quiere darnos el novelista. En otras palabras, están presentes: violencia, cosmovisión y religiosidad. Es sobre esos ejes que Fidel Mendoza construye y reconstruye un mundo que no pudo ser destruido por la banda de quienes llegaron a la escuela en bicicletas, y amenazaron a quienes ensayaban sus melodías para una fiesta del Niño San Salvador.

Pero el mayor acierto de Te esperaré en el cielo radica en la capacidad de invención de una realidad literaria. Tiene mucho que ver con la historia, la sicología de un pueblo andino, la memoria atávica y la antropología como métodos para conocer mejor las relaciones de los seres humanos en un universo animista. La novela es, entonces, un mural en el que aparecen todas las fuerzas racionales, irracionales, metafísicas, cósmicas, cosmogónicas y atávicas en un momento de extrema violencia. Cada quien tiene una respuesta en vista de que el Estado ha sido jaqueado por una columna de gente extraña a la comunidad; lo único que busca es destruir no sólo a los habitantes, sino sus casas y al pueblo.

Fidel Mendoza se sitúa así como un gran novelista que inicia la narrativa de los años de la muerte violenta e irracional. El campo semántico de la novela revela a un escritor debidamente formado, capaz de escribir en lo sucesivo otras novelas de mayor aliento. Está dotado para ocupar el espacio dejado por Ciro Alegría y José María Arguedas, tiene además una vocación innata; lo que tiene que hacer es cuidarse de las circunstancias de la vida y no permitir que lo ahoguen los trabajos cotidianos para vivir y después recién escribir.

Ahora bien, el tema del terrorismo desarrollado por uno y otro lado, siempre será un motivo literario, se escribirá desde distintos puntos de vista. N o es, sin embargo, un tema exclusivamente para novela. Pero esta clase de libros sirven para reflexionar, para no olvidar nunca lo sucedido, para demostrar y enseñarles a las generaciones a pensar, a leer la realidad nacional y plantear nuevos esquemas para abolir la miseria y el dolor humano. Los jóvenes tienen que cultivar la memoria para edificar una sociedad justa, democrática y sin violencia.

Te esperaré en el cielo debe ser también una novela que sirva para que el Estado mantenga una permanente atención a los pueblos más pobres y alejados. Tiene necesariamente que erradicar la pobreza y dotar a las comunidades andinas de las mínimas comodidades para una vida digna. Está en el deber de no sólo reparar a las víctimas de la violencia y sancionar a los culpables sino, sobre todo, de replantear el esquema económico que sólo ha generado un mayor desencanto social.

En fin, como se puede apreciar, la novela permite desarrollar una serie de ideas a propósito de su contenido. Es por esa razón que bien se puede afirmar que logra el propósito de inducir a releer la realidad social, para que nunca más regresen los días en que repentinamente empezó a atardecer siendo aún mediodía. Fueron años llenos de sangre, dolor y destrucción de seres humanos. El novelista Fidel Mendoza, nos hace voltear la mirada y nos compromete a edificar un mundo en que sea posible el ejercicio de los Derechos Humanos.

Ojalá así sea, ojalá escuchen su voz que viene desde el fondo de la cordillera, su voz que es a la vez todas las voces de millones de seres humanos abolidos por un sistema injusto. Es que la literatura también puede contribuir a descubrir un mundo horrendo, donde aún así, el amor y la ternura se dan en su plenitud, debido a seres humanos con una visión cosmogónica porque creen que la muerte permite aseverar que todo cambia. Es un universo en el que una persona tienes tres almas. La primera regresa a morar a la casa al año, es cuando se le hace una misa. La segunda, después de dos años, se va a morar por toda la eternidad entre los Apus. La tercera se transforma en agua, tierra, aire, fuego; con los años es polvo de estrellas en permanente rotación.

Lima, agosto del año 2005.
José Luis Ayala.



jueves, 28 de marzo de 2013

El Papa que ya está entre nosotros



Estimados amigos y amigas:
La elección del Papa Francisco fue una verdadera sorpresa: por ser latinoamericano, por ser jesuíta y por su propia manera de ser. Esto significa que para los cardenales electores ya era  hora de tomar en serio a la iglesia latinoamericana con más de 500 años de maduración, con pastoral y teología propias y con miles de mártires. Así ella ha contribuido con creces a la Iglesia universal.
Esto significa que la orden jesuíta, como tal abierta a los cambios del Vaticano II y a los reclamos de la humanidad y de la historia, pero relegada en los últimos dos pontificados, es invitada a hacer su necesaria contribución para el cambio de la iglesia.
Esto significa que se elige a un hombre sencillo y humilde, no amante de lujos y boatos, amable, espontáneo, carismático, creativo, cercano a la gente, especialmente a los más pobres, un pastor  alejado de la curia vaticana, abierto a los medios de comunicación, crítico frente a las innumerables injusticias en Latinoamérica y en todo el mundo.
Un hombre inflexible en aspectos doctrinales y de moral, pero, a la vez,  abierto al diálogo y buscador de consensos. Que, como obispo de la iglesia argentina, carga el peso del apoyo oficial de la jerarquía de su país a la dictadura de los años setenta, con unos 30,000 muertos, por lo que él mismo ha sido objeto de acusaciones y de desmentidos.
El nombre que ha escogido, FRANCISCO, es por sí mismo un programa de vida y de acción pues evoca a Francisco de Asís, pobre entre los pobres y  promotor del cambio. En los pocos días desde su elección ha tenido una  multitud de gestos positivos. Su gran reto es mostrarse pronto como un hombre de acciones y decisiones en relación al cambio que  clama la Iglesia y el mundo. Uno de los más urgentes, solo uno,  es el relacionado con  la elección de los obispos. Actualmente un gran porcentaje de ellos son demasiado conservadores y pegados al poder.
Muchos se portan como dictadores, contrarios a la exigencia profética de Jesús, hasta el punto de perseguir, sancionar y expulsar en sus diócesis a laicos(as), religiosos(as) y sacerdotes solidarios con  los más pobres y excluídos. La Iglesia del Perú, en parte, es un trágico ejemplo de esta situación.
Cuando después de unos años Francisco renuncie al papado, mostrará con los hechos que el ser Papa lo vivió realmente como un servicio de amor y contribuirá a desmitificar la figura del Papa, que más que romano pontífice, santo padre o vicario de Cristo está llamado a ser el hermano de todos y de todas, el "siervo de los siervos de Dios". En esta hora de la historia creyentes y no creyentes tenemos una razón para la esperanza.
                                        
Luis Zambrano
Parroquia "Pueblo de Dios",
Juliaca - Perú

sábado, 1 de septiembre de 2012