viernes, 15 de agosto de 2014
CRÓNICAS DE HECTOR CANO CACERES
LANZA
QUE BIFURCA
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| Héctor Cano Cáceres |
Por Fidel Mendoza Paredes
Leer las crónicas de Héctor Cano,
resulta una empresa agradable, que nos lleva a navegar por el inmenso
mundo de la literatura recreativa. Nos sugiere la reencarnación del costumbrismo fustigante de prosa
apicarada, que se enciende como una tea en
períodos desconcertantes de la modernidad. Sus páginas tienen
personajes sofocados por el
existencialismo de Albert Camus, que discurren sin contrición por las crónicas, sometidos peregrinamente a
la Técnica del Ojo Inmóvil, en la generalidad de la obra. Son crónicas periodísticas, escritos por un ilustrado, que sabe dirigir
las letrillas del arte risueño. Su contenido
tiene la capacidad de desequilibrar emocionalmente a los más serios
lectores.
“Testimonio”
Crónicas Periodísticas, es una anatomía erigida, sobre hechos que ocurrieron
en el ajustado orbe que habitamos los mortales. El cronista, observa los
hechos, luego los acopia con pinzas y
exhibe como si se tratara de ceramios finamente alisados. Dietarios, que
contienen temas cotidianos en el que se involucran, desde el mas bizantino
elemento, hasta los mas transcendentales
sucesos de los últimos tiempos.
Fundamentalmente se torna en regionalista, porque es allí donde
encuentra su esencia. Esto nos hace pensar en su estilo peculiar, que lo
convierte en prolijo productor de nuestra época. Si se trata de proponer el
humor en la narrativa de los últimos años, Héctor Cano, es el indicado. Maneja
perfectamente el arte de retratar la realidad, sabe construir rostros de
personajes como si los estuviera
pintando con pinceles. El talento en su
pluma es una inversión de una permanente imaginación, para convertirse en un
incomodo aguafiestas para los políticos, y personajes públicos, que nunca han
acreditado la verdadera dimensión de sus actos,
ni respondido a la
humanidad. Sin embargo, Héctor Cano, es
el dedo que hace estallar el forúnculo
de las conciencias. La línea de fuego con una superficie minado con el
dinamismo y riqueza de verbos, por el
que atraviesan personajes importantes. Un francotirador
apostado en la trinchera de todo los días. Un incurable observador.
“Testimonio” Crónicas Periodísticas, es un libro exquisito en humor, con un
carácter risueño y agudo; festivamente irónico. Es la verdadera dimensión del
autor, que sabe describir los acontecimientos
en la vida de los hombres, también así lo hizo Nicolás Yerovi, que
finamente nos enseñó administrar el acabado a los giros populares. La conducta
de Héctor Cano, se torna en Psicológica y humana, un testimonio nítido de la época.
Aquella prueba que da fe y estampa su rúbrica en el dorso de la realidad. La lanza que abre camino a la razón
firmemente sostenida en la mano. “No es una Novela, cuento o algo por el
estilo; es simplemente, un legajo de crónicas periodísticas sugestivas y llenas
de humor”, así lo sostiene el autor.
Su contenido discurre con un lenguaje diáfano, que despierta
interés, cautiva, involucra, se torna digerible. Tiene un ingrediente especial
que permite que el nudo de las crónicas, tengan desenlaces importantes,
profundamente vinculantes a los sucesos periodísticos.
El ejercicio del periodismo escrito, en el que se involucra el
trabajo literario, tiene efectos altamente significativos. Octavio Paz,
alega “el ácido que disuelve la
oposición es la crítica”, esa es la postura de la obra. La barrera
a los trances personales, que muchas veces se consuman en arcanos, inclusive en absurdos, protagonizados por visibles hombres de la
comunidad.
La obra posee una fisiología, que tiene la autoridad de sumergirse
en los anaqueles de las bibliotecas mas conservadoras y exigentes, para
cristianizarse en material de lectura diaria o para recordar un hecho, que fue
agudamente reportado por Héctor Cano.
Ahora mismo empecemos a disfrutarlo, junto con el primer sorbo de una
taza de café.
FE Y PAGANISMO
Autor: Héctor Cano Cáceres
A propósito de la Feria de Nuestra Señora de las Mercedes, lo que sucede el 24 de Setiembre y los posteriores días en la ciudad de Juliaca, nos trae a la memoria algunos pasajes de la Historia Universal. En tiempos de Roma, cuando el Imperio estaba camino al descalabro, se solían suceder estos episodios y cuya secuela dura aún en algunos lugares del planeta.
La Virgen de las
Mercedes debe estar resentida por tanto desenfreno y libertinaje y que, en su
santo honor, hacen algunos feligreses, so pretexto de su fe católica,
apostólica y juliaqueña, trastocando las
reglas de la mesura y algunas de las buenas virtudes de los mercedarios de
corazón.
El asunto empieza
el día 24 de setiembre, muy temprano, cuando los distribuidores de bebidas
espirituosas, refrescos, gaseosas y comidas, inician una loca carrera para armar toldos y kioscos vistosos, con la
finalidad de hacer un «negocio» suculento, aprovechando estas fiestas
pagano-religiosas. Los cerveceros previamente, trazan toda una estrategia, para
llenar de dinero los bolsillos traseros y delanteros.
A las ocho antes
del meridiano, la Plaza Bolognesi, está repleta de toldos y kioscos
multicolores; las aceras, jardines, la copa de los árboles, bancas, el atrio de
la Iglesia Matriz, la frentera de la estación del ferrocarril; es decir todo
espacio vacío y que pudiera aprovecharse, se satura de bebidas, letrinas,
urinarios públicos, vomitorios, rings de bailes, rincones del amor, etc.
La bacanal
comienza a golpe de diez de la mañana, con una infernal bulla, producto de más
de diez bandas de músicos, que tocan cada cual su melodía y a su propio estilo.
La cantidad de bebedores, bailarines, comerciantes, etc. hace que las damas que
comercializan artículos de lana y artesanías, guarden mercaderías y se larguen
a sus casas; el tránsito vehicular tiene que ser desviado. Hasta las humildes
palomitas y pajarracos que habitan en los árboles de esa pintoresca plaza,
emigren para buscar tranquilidad.
A las doce del día, nadie sabe qué
terreno pisa. Hay diversas marcas de cerveza: Arequipeña, Cuzqueña, Taquiña,
Paceña, Cristal, Pilsen, y por su puesto, los «tragos» fabricados en Juliaca,
la ciudad comercial por excelencia: Coco mil, Sable de Satanás, Cañonazo Extra,
Fogonazo Diabólico, Palo de Satanás, Lucifer, Puro de Caña, Cien Fuegos,
Rómpete el Alma, Puro de ICA, Vino, de los viñedos de Caracoto, etc.
Nadie puede
imaginar la cantidad de soles que allí se gasta o malgasta, para hablar con
propiedad, en esta fiesta, en honor a Nuestra Señora de las Mercedes, en
una época de «dura crisis», recesión, desempleo, etc.
Bailan y comen
en cantidades espectaculares, al más puro estilo romano. La vistosa Plaza
Bolognesi se convierte en un campo de acción, donde dan rienda suelta a la francachela con toda impetuosidad, luego
usan los vomitorios, letrinas, urinarios improvisados que están ubicados en las
puertas de los establecimientos, en el gras y en las pistas de las calles
adyacentes. A las seis de la tarde, esto es un infierno; los varones, unos
miccionan sentados y algunas damas lo hacen paradas como las llamas.
Las
anticucheras, parrilleras, poncheras, hacen su agosto en estas fiestas y dejan pasmados a más de un visitante o
foráneo que llega a estas tierras, tentado por el prestigio de la Feria Internacional de la Virgen de las Mercedes.
El despilfarro de dinero demuestra que esas teorías de la pobreza, crisis
económica, etc. son pamplinas y por el
contrario, da la idea que se viviera una época de esplendor y opulencia.
Otro
espectáculo promueven los delincuentes llegados de los cuatro puntos cardinales
del Perú: carteristas, chaveteros, homosexuales, prostitutas; quienes bailan a
más no poder confundidos con los fiesteros. El trabajo de los antisociales da
como resultado que muchos parroquianos se vean asaltados, chaveteados o
encalatados. A las diez de la noche nadie está en su sano juicio; unos duermen
plácidamente la mona en el gras, algunos están en calzoncillos, luego de haber
sufrido atracos. Unas damas bailan como poseídas por el demonio. Había una
muchacha con mini pollera, danzaba como si de pronto le hubiese dado un ataque
de epilepsia en los traseros. Al día
siguiente, todos están tranquilos como el agua de pozo o como «lechugas»,
frescos y campantes, listos a repetir la faena con más ganas e ímpetu que el día
anterior.
¿Será producto de la vanidad humana?
¿Habrá algún resquicio de moralidad en aquellos que promueven estas bacanales?
¿Será posible que la otra faceta de este Perú, desgarrado por la pobreza y la
miseria, muestre como paradoja estos espectáculos desenfrenados? ¿Será,
finalmente, una fe sana, libre de toda intencionalidad egoísta, conforme a los
principios cristianos? No lo sabemos...
EL DELITO DE ORINAR
Autor : Héctor Cano Cáceres
El asunto que voy a narrar
sucedió en la ciudad de Juliaca, el 16 de noviembre del año de 1994. Por los
ribetes que tuvo el hecho de sangre, levantó la repulsa y la imaginación. Un
hombre joven, humilde, había perdido la vida por la osadía de miccionar en las
llantas de un camión, cuyo dueño no soportó la afrenta y simplemente lo mató.
Uno puede orinarse de miedo. Puede
orinarse en la «noticia» o puede miccionar borracho en una esquina cualquiera.
Los perros se orinan en los troncos y levantando una de las patas traseras.
Algunos se orinan en la Plaza de Armas; otros lo hacen, sin ningún pudor, en una esquina, un parque. En
fin todos orinan, mejor, orinamos.
Pero nunca se ha escuchado o al
menos se ha registrado en la historia de los crímenes, que por miccionar en las
llantas del camión de un adinerado,
podría ser barrido a patadas y puñetes, para finalmente recibir el golpe de
gracia, con un fierro en la nuca.Este caso es único en los anales de las noticias increíbles y que posiblemente ha recorrido los corrillos de la opinión pública de la región y el país, recogiendo la protesta airada del pueblo que no salía de su asombro por esta actitud criminal y que en Juliaca parece convertirse en un suceso cotidiano, por que tal vez se piensa que el dinero es arma poderosa, para comprar y alquilar corruptos protectores del Estado de Derecho y finalmente quitarle la vida a quien se cruza en el agreste camino de los ricachones.
Lo cierto es que en la esquina
Tupac Amaru con Lambayeque, en la parte
este de la ciudad «calcetera», justo en
la frentera de una mole de cemento, de esos que abundan en Juliaca y que por esa chispa criolla que tenemos los
peruanos en la fibra, a los dueños les dicen «burros con herrajes de plata»; un
humilde ciudadano, tuvo la intrepidez de mojar con su orín, las llantas de un
camión que allí estacionaba y que era de propiedad del dueño de la mole de
cemento. A cambio recibió una paliza que lo despachó al otro mundo en medio del
clamor del vecindario y la repulsa de quienes pasaban por ese lugar. El crimen
fue cometido con una serie de agravantes.
Este
salvajismo propio de un troglodita, indigno de un ser humano civilizado, por
más dinero que tenga, demuestra el grado de intolerancia y el afán violentista
de las gentes, tal vez como producto de
una etapa de guerra sucia vivida en los últimos años en el Perú.
Evidentemente que nadie podrá
pagar la vida del humilde ciudadano, que por miccionar, fue muerto a patadas y
puñetes, para luego recibir el golpe de gracia con un fierro en la nuca a plena
luz del día, cuando todos los mortales desarrollan sus cotidianas actividades.
Miccionar en las llantas de un
vehículo, que estaba parqueado frente a una mole de cemento sin vida y sin
espíritu, le costó caro al ciudadano. Actitud propia de elementos que llevan en
la médula, el virus de la delincuencia.
Pero, es posible que haya
dinero, en el dueño del camión, para “orinarse” en los jueces o en la policía;
es posible también, que toda la parentela del matarife se orine en la noticia,
porque el poder del dinero es contundente en este país. El mono baila por un
sol, en el Perú las autoridades, muchos de ellos, bailan por mucho menos. Por eso, dudamos que la justicia llegue.
Tejerán mil triquiñuelas, especularán fantasías y dirán que finalmente era un
ladrón que estaba desarmando las llantas del camión; en fin, hay mil
subterfugios para ganar un proceso judicial.
Primitivos esperpentos que
hacen justicia con sus manos, en una sociedad desquiciada por el subdesarrollo
cultural, no debe causarnos ningún prurito de sorpresa; mañana, otro humilde
ciudadano, es posible que muera a punta de golpes por escupir en el suelo.
sábado, 9 de agosto de 2014
sábado, 2 de agosto de 2014
Elogio De La Sombra
JORGE LUIS
BORGES
Fragmentos De Un
Evangelio Apócrifo
3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra
será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito
miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una
corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la
tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona, a los otros y el que se perdona a
sí mismo.
9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la
discordia.
10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia,
porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es
inescrutable.
11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha
está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a
Dios.
13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de
la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
14. Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de
su vida, no lo es.
15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún
hombre la vea. Dios la verá.
16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y
también los que digo y los que los profetas dijeron.
17. El que matare por la causa de la justicia, o por la
causa que él cree justa, no tiene culpa.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los
cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún
modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu
cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los
divide. . .
24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al
cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.
25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te
hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva
el temor.
27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la
única venganza y el único perdón.
28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y
no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer
tu vanidad.
30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del
ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.
31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es
así, no es tuyo el error.
32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con
otra medida.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos;
lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus
obras; pueden ser peores o mejores.
41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena,
pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena.. .
47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
48. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo
la derrota o las palmas.
49. Felices los que guardan en la memoria palabras de
Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden
prescindir del amor.
51. Felices los felices.
Te esperaré en el cielo
Novela de Fidel Mendoza Paredes
(Fragmentos)
XIV
Las mujeres de
Monteverde no se reponían emocionalmente de la desgracia que había ocurrido a
sus rebaños. En la memoria social se configuraban toda clase de imaginaciones,
lo sucedido sería un anticipo de lo que vendría más adelante. Quizá el anuncio de
un despellejamiento masivo a mujeres y niños, que habían osado desafiar a los kharisiris.
Los niños que tenían a
su cargo el pastoreo de las ovejas, se encontraban desocupados, no tenían nada
que pastear. Del despellejamiento no se había salvado ni una oveja.
Los niños en grupos
vagaban por Monteverde, cazando libélulas, mariposas y otros insectos. Algunos
niños, para demostrar su valentía, desprendían las alas de las libélulas, las masticaban y tragaban. Valentía que se
iba contagiando a los demás niños.
Otros niños llegaron a
superar la audacia de tragar insectos, buscaban reptiles. Un grupo de ellos llegó a capturar varias
lagartijas a las que procedieron a
despellejarlas igual que a las ovejas. En seguida, se las tragaban masticando
los cuerpos sanguinolentos de las lagartijas.
Se los tragaban sin ningún estupor. Los pellejos de atrevidos colores de
los reptiles, se los ponían en la
frente, para aterrorizar a los más
pequeños haciendo grotescas muecas, sobre todo para causar espanto en las
niñas.
A las madres de los
niños, como a otras mujeres, no les llamó la atención que sus hijos se ocuparan
en menesteres tan descomunales. Sólo los niños lactantes permanecían con sus
madres. Los niños estaban abandonados a su suerte muy a pesar de los acuerdos para
cuidarlos, por estar más expuestos a ser víctimas fáciles de los kharisiris.
Los niños entraban a
las casas cuando tenían hambre, buscaban algo de comer. Comían papas crudas y
otros tubérculos que las familias separaron para la época del sembrío. Algunas
casas estaban abandonadas, permanecían con las puertas abiertas, sus habitantes habían huido con destinos desconocidos. Las
mujeres prefirieron agruparse en viviendas elegidas por ellas mismas, con el
acuerdo de protegerse mutuamente de las siniestras acciones de los kharisiris.
Los niños trataban de
evitar a las mujeres. Ellas les hablaban de los terroríficos monstruos a
quienes llamaban kharisiris, que se
dedicaban a extraer sebos de los niños, porque sus grasas eran apreciadas y
costaban más que la grasa de los adultos. Algunos niños no dejaban de llorar
ante tamaña información de ser los preferidos de los diabólicos extirpadores de
sebo.
Los niños, en otros
tiempos, fueron testigos de envalentonadas proclamas de sus padres, que solían
gritar a pulmón lleno en sus atroces borracheras: "Somos hombres bien
machos”, sus madres trataban de calmarlos. Ahora que los adultos del sexo
masculino se marcharon sin decir adiós, la historia era a la inversa. Sus madres exclamaban
diciendo: "Los hombres maricas se fueron sin calzones”. "Kharisiris
malditos, morirán si entran de nuevo a Monteverde”. Vociferaban toda clase de
peroratas calibradas y sazonadas con el aguardiente que bebían.
La desesperación se
apoderó después del espeluznante despellejamiento de las ovejas. Algunas mujeres que lideraban
se tornaron devotas de Baco. Consumían licor más que sus maridos, cuando éstos
vivían en Monteverde. A excepción de Inés, quien tuvo que mantenerse incólume
frente a las tentaciones, siempre conservando el estatus que tenía sobre las
demás mujeres.
Inés trató de poner
orden en las mujeres. Decidió reunirlas convocando a todas.
—¿Qué es lo que está
pasando? yo no entiendo, parece que ustedes empiezan a orinarse de miedo igual
que los hombres. Ellos se fueron de puro
maricas de Monteverde, algunos eran
parte de los kharisiris. A partir de ahora queda terminantemente prohibido tomar
alcohol en Monteverde, las mujeres que lo hagan serán baldeadas con agua
fría. Si siguen tomando alcohol, se les cortará el cabello, bajándoseles con una tijera las
trenzas. Si aún persisten se les expulsará al igual que a los hombres.
Ninguna mujer increpó,
a excepción de la vieja Fortunata.
—Tú y las otras mujeres
son todavía guaguas, no saben nada de la vida. ¿Cómo podemos calmar a nuestros
corazones? Son caballos que corren y
quieren saltar de nuestros pechos. Las viejas ya no tenemos remedio, tenemos
que dar agua a nuestros animales, sino nos morimos.
—A ustedes se les puede
entender, pero no hagan tomar a las más jóvenes, ellas tienen que cumplir sus
deberes.
—Inés, yo te apoyo —habló Eulalia, con los
mechones fuera de sus trenzas.
Todas asintieron con la
cabeza en señal de aceptación.
—Gracias, ahora que se
viene la fiesta, la calma tiene que volver a Monteverde. Iremos en grupos a
rezar y entregar ofrendas al milagroso Niño San Salvador. Cada una de nosotras
pedirá al Niñito, para que se vayan los kharisiris
y dejen de asediarnos. Nadie va a hablar con desconocidos, menos vamos a entrar
a la casa de los alferados, ahí pueden estar los kharisiris. ¡Ah!, me olvidaba, los niños que están caminando,
llorando igual que fantasmas, tienen madres, y ustedes son las que los han
parido, tienen que cuidarlos.
Inés fue enfática. Hizo
prevalecer su estatus de lideresa. Fue necesaria la crudeza de sus palabras
para poner orden en la comunidad, a su vez fortaleció la debilitada moral de
las mujeres. Las rondas volvieron a patrullar. Las mujeres jóvenes dejaron de
beber.
Sin embargo, a la vez
que volvía la disciplina, el hambre crecía.
Las provisiones de
alimentos empezaban a escasear en Monteverde. Sus habitantes de sexo femenino,
en vez de comprar víveres para la alimentación,
preferían adquirir ajos, ají y sal; tríada de elementos para avivar las
fogatas que se encendían las veinticuatro
horas, ellas creían estar amenazadas incluso a plena luz del día. Los
dientes de ajos eran destinados para reemplazar los collares, que empezaban a
caerse por lo resecos que colgaban del cuello de las mujeres.
Las ollas comunes que
preparaban, empezaban a hervir pobremente con sal y pocas papas que flotaban en
medio del vapor. El desayuno había desaparecido, corriendo la misma suerte la
cena, sólo al mediodía los platos eran llenados con un cucharón de sopa escasa
en sustancias.
Los niños fueron los
que más padecieron el hambre. Desde el amanecer, los niños perseguían insectos y
lagartijas para devorárselos. Hubo riñas
en que se disputaban el privilegio de haberlos visto primero, reclamaban el
derecho que les correspondía. Resolvían las disputas primero a puños,
posteriormente se repartían en porciones iguales el improvisado "manjar”
que en algo mitigaba el hambre.
Sólo una densa humareda
se levantaba las veinticuatro horas sobre Monteverde. Los vecinos de otros
poblados curiosos observaban por las mañanas y tardes. Muchos creyeron que los habitantes de Monteverde se habían convertido en cazadores de sapos y lagartos. Decían que
todos los días se dedicaban a asar reptiles,
no sabían con qué fin. Otros
especulaban que se estaban comunicando a través del humo, con otros planetas
para salvarse del Juicio Final. También hubieron quienes decían: "los monteverdinos
están adelantando la fiesta del Niño San Salvador”.
No faltaron los que
exageraron diciendo que los monteverdinos
habían hecho un pacto con el Diablo para que les dé mucha plata. Los más
impúdicos decían que: "Las mujeres de Monteverde, vuelan desnudas por las
noches, montadas en escobas. Para volar toman sangre de sapo mezclado con
alcohol, se meten una vela encendida en
el trasero, en seguida se van volando donde el diablo y se regalan. En
recompensa de las relaciones sexuales, el diablo les da oro. Se regresan en la
madrugada con muchos sacos de carbón ligados con sogas al lomo de varias
alpacas, que a la llegada del sol se convierten el carbón en oro, las sogas en
culebras y las alpacas en lagartos”.
El humo cubría por
todas partes. Se hacía difícil respirar
el aire espeso en Monteverde; sin embargo, para los pulmones de sus habitantes
parecían esenciales. El denso humo llegaba a varios kilómetros de Monteverde.
Una epidemia de estornudos recorría otros poblados vecinos.
Las mujeres y niños de
Monteverde no sentían ningún malestar. Parecían inmunizados contra el humo. A
más humareda creían estar más protegidos de las amenazas de los kharisiris. Un hollín negro se formaba
alrededor de sus fosas nasales, este hecho significaba buen presagio para estar
a salvo de los carniceros humanos, que estaban tras sus costosas grasas
corporales.
El humo se mezclaba en
el cielo con las nubes, formando una gruesa capa gaseosa que no dejaba pasar
los rayos solares. Se observaban monstruosas figuras en los nubarrones,
parecían estar engulléndose entre ellos, este panorama adquiría características
espantosas. Esperaron la lluvia, ni una gota de agua se desprendía de las
nubes.
Monteverde se fue
oscureciendo a partir del mediodía,
mostrando un paisaje tenebroso. Sobre el cielo de los poblados vecinos no
existían las mismas nubes aterradoras. Las nubes mostraban extrañas anatomías
de animales espectrales.
Un trueno anunció el
inicio de la tormenta. Era una extraña tormenta. Unas cosas verdes se
desprendieron de las nubes, caían como copos de nieve, con la diferencia que
tenían coloración verdusca.
Caían suavemente uno
tras otro. Se movían en el suelo igual que culebras. No eran culebras. Eran
gusanos del porte del dedo índice. Una de las mujeres cogió a uno de los bichos
para examinarlo con los ojos, la alimaña era agresiva, le mordió tan
fuerte en la palma de la mano que le
arrancó un pedazo de piel.
Los primeros gusanos se tostaron en brasas
candentes de las fogatas. Caían con más intensidad, emitían en su caída un chirrido que hacía vibrar los tímpanos. Seguían
cayendo abundantemente. Los gusanos apagaron todas las fogatas, cubriendo
después todo el suelo.
Sonaron las caracolas.
Mujeres y niños corrieron para reunirse.
—¡Los kharisiris están haciendo llover
gusanos! —gritaban.
—¡Ya no son suficientes nuestros collares, ahora coman ajo!
—ordenó Inés.
Manojos de ajo fueron
masticados, cumpliendo la orden.
La vieja Fortunata
avivó brasas en un incensario, como las veces que hacía para implorar el cese
de las tormentas. Salió al medio del patio, arrodillándose pidió clemencia al
cielo. Los gusanos cubrieron su cuerpo, soltó el incensario y los voraces
bichos le despellejaron en contados segundos. Murió ante la estupefacta mirada
de las mujeres.
Siguió lloviendo
copiosamente. Los patios de las viviendas y toda la campiña fueron cubriéndose
de alfombras movedizas.
—¡Sálvese el que pueda,
corran, cúbranse con lo que sea, salgan fuera de Monteverde, nuestra
tierra está maldita, los kharisiris nos harán chupar la sangre con sus gusanos.
¡Dios nos reunirá en el cielo, allí nos encontraremos!, fueron las últimas
palabras de Inés.
Mujeres y niños
corrieron despavoridos por todas partes. No cesaba la lluvia de gusanos. Las
alimañas perseguían en oleadas a los pobladores.
Voraces devoraban los
pastizales, también se devoraban entre
ellos mismos. No existía un centímetro de tierra que no esté cubierto de
gusanos.
Las alimañas ocuparon
Monteverde. Se metieron a las viviendas, cubrieron todos los rincones.
Hambrientos desasieron centímetro a
centímetro la piel de mujeres y niños. Ahogaron sus gritos y lamentos.
Los gusanos borraron
del mapa a Monteverde.
(...)
Los cruentos sucesos de
San Salvador se propalaron con la
velocidad del rayo. Los noticieros de la prensa nacional informaron sobre la
incursión de los subversivos y el ajusticiamiento de las autoridades.
San Salvador estaba casi vacío. Los vecinos emprendieron
un éxodo masivo con rumbos desconocidos, muchos de ellos habían desempeñado la
función pública, en todos los cargos
para representar al Estado. Creyeron ser
las próximas víctimas.
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| San Salvador, en el imaginario de la novela |
El comandante Vinatea,
ordenó a través de un radiograma al teniente Starky, instalar la base militar
en San Salvador, en respuesta a la feroz incursión de los subversivos. La orden
comprendía hacer rastrillajes casa por
casa en el pueblo.
Starky movilizó
rápidamente su tropa por tierra. Cuando llegó al pueblo, ya estaba informado de
todo lo sucedido. Tenía los nombres de los jóvenes que fueron obligados a
pintar lemas reivindicando la ocupación
subversiva.
Apresuradamente se
dirigió al templo para tomar decisiones. No se inmutó con los cadáveres
tendidos sobre la fría loza. Parecía estar familiarizado con la muerte.
Subió a un púlpito de la época colonial, que estaba por desplomarse. Desde allí
conminó a los pocos vecinos que se encontraban en el velorio.
—Soy el teniente Starky, estoy vacunado contra todo, el que no
quiera colaborar con el ejército es un terruco y puede ir escribiendo su
testamento para irse a la tumba, porque
yo lo voy a enfriar al toque. Yo sé
todo, sé todas sus bribonadas. Sé las barrabasadas del canalla sanitario que
cura y regala medicinas a los terrucos, no crean que soy un mentecato.
Starky, después de su
breve discurso conminatorio, ordenó el
inmediato traslado de los cadáveres a la Ciudad de las Nieves. Fueron los
soldados quienes pusieron en marcha el camión del municipio, llevando los
cuerpos de las víctimas.
El sanitario Salinas y
la enfermera, alertados por un niño de
las amenazas del militar, huyeron desesperadamente hacia los inmensos pajonales
y accidentados cerros. Starky instaló la base militar en los ambientes de la posta
de salud.
Al mediodía movilizó
sus soldados por todo el pueblo, los facultó por grupos para el rastrillaje.
Registró casa por casa, todo libro fue
considerado subversivo, decomisaron incluso textos escolares y bíblicos.
Rebuscaron de canto a canto las viviendas, removieron con palas y picos los
pisos, sospechando que había pertrechos militares enterrados.
Starky, al llegar la
noche, animado por el licor, decidió quedarse junto a un grupo de soldados en la plaza de San
Salvador. Starky a grandes sorbos tragaba el licor por el pico de una
botella. No decía "salud” a nadie. Él libaba solo, así era su
costumbre. Los tragos de su gusto no eran buenos licores, sino los más baratos:
un "Salta pa’ atrás”, "Jarabe
del Diablo” o algo así. El licor lo hacía embriagar rápidamente. Sus
camaradas de armas solían decirle: "Económico”,
incluso "Cabeza de gallina”,
porque no necesitaba mucho licor para embriagarse y los tragos hacían estragos
en él en contados minutos.
—Estos tragos son sólo
para machos —se ufanaba Starky.
En la penumbra de la
medianoche, una sombra ingresó a la plaza de San Salvador.
—¡Alto ahí, no se
mueva! —dijo un soldado.
La sombra siguió
avanzando sin obedecer la orden.
—¡Alto, si no abriré
fuego!
Starky, alarmado por
los gritos del soldado, desenfundando su pistola corrió apresuradamente hacia
la sombra.
—¡Fuego, todos a él!
—disparó varios tiros hacia la sombra.
Los soldados también dispararon
vaciando las cacerinas de sus fusiles. Las balas estruendosamente rompieron el
silencio de la noche.
La sombra seguía
acercándose cada vez más. Los soldados alumbraron con potentes linternas hacia
la silueta. Con la luz de las linternas se hizo ver un hombre luciendo
impecablemente un terno negro, todo su traje
era oscuro. Llevaba en las manos un ramo de flores. Caminaba erguido.
Fue posible ver que sangraba por los poros de su rostro.
Las balas no pudieron
abatir al extraño ser. Pasó caminando pausadamente con su ramo de flores sin
mirar a los soldados, parecía ignorarlos
como si no existieran. Siguió caminando hasta perderse en la lúgubre noche.
Los militares quedaron
estupefactos. Sus cabellos se erizaron, un escalofrío recorría sus organismos.
Por sus narices comenzó a chorrear sangre, como de incontenibles arroyos. Starky también se vio afectado por
la extraña hemorragia. No pudo con el hombre de traje negro.
—¡Es una estrategia de
los terrucos! —dijo furioso, poniéndose tapones de papel suave en las
fosas nasales.
—No, mi Teniente, ha
sido el propio Diablo.
—No seas sonso
Capulina, esas tonteras no existen. El nido de los terrucos es Monteverde. Ahí
viven las sabandijas, yo soy comando y nada me asusta.
Starky, después del
extraño suceso, seleccionó a treinta
soldados para realizar un operativo antisubversivo. En la madrugada los
soldados cargaron sus equipos de combate. Salieron de San Salvador por el
camino del sur.
Al rayar el alba,
Starky agrupó a los soldados.
—No quiero
supervivientes en Monteverde, disparen a todo lo que se mueva, enfríen a todos,
nadie debe escapar, no quiero testigos ni uno solo, todos deben morir, balas
tenemos de sobra, quiero sangre, mucha sangre. Ustedes ya saben. ¿Entendido?
—¡Entendido, mi
Teniente!
Cumpliendo las
instrucciones los soldados se ubicaron estratégicamente. Por varios flancos comenzaron a penetrar a Monteverde. Sigilosos buscaban con la
mirada cuerpos que se movieran para abatirlos conforme las órdenes del oficial.
Cuando avanzaban los
primeros metros en el
territorio de Monteverde, sintieron unos extraños cosquilleos. Raros gusanos del
porte de un dedo trepaban por sus piernas. Se sacudieron, no prestaron
atención, siguieron penetrando. Los gusanos empezaron a morderles y
arrancarles la piel. Gritaron de dolor. De pronto se levantaron oleadas de
gusanos y en contados minutos acabaron con los primeros soldados que iban en la
línea de avanzada.
El propio Starky sufrió
las mordeduras. Su borceguí fue despedazado por los gusanos. De nada sirvieron los
tiros que hizo con su pistola al suelo tratando de acabar con las alimañas. Por
el contrario, con el estruendo de los
disparos se levantaron más gusanos, desde lejos venían como gigantescas olas
del mar.
Los borceguíes de
varios soldados fueron despedazados. Los gusanos les desprendían la piel,
algunos soldados fueron desagarrados hasta los huesos. Las alimañas eran
carnívoras.
Desesperados dispararon
a la alfombra movediza, pero nada hacía retroceder a los gusanos. Lanzaron
sobre ellas granadas de guerra, dispararon morteros.
—¡Retirada, carajo!
—exclamó Starky.
Abandonando los pesados
equipos de combate, los soldados despavoridos escaparon de Monteverde. Hubo
varias bajas y heridos. Starky no salía de su asombro por la respuesta de los
gusanos que los repelieron fácilmente, venciendo a su tropa.
—Estos estúpidos
terrucos, han desarrollado la guerra biológica, estoy seguro que los asesoran
los talibanes, pero volveré por la revancha, así fuera lo último que tenga que
hacer en la vida.
domingo, 23 de febrero de 2014
DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE
![]() |
| Gloria Mendoza Borda. Lluvia editores, 2013 |
GLORIA MENDOZA BORDA Y LA SIMBIOSIS DE LA
PALABRA
Gloria
Mendoza Borda (1948), es una destacada escritora peruana, está presente
en las antologías más exigentes del país, su poesía ha trascendido al contexto
internacional, prueba de ello podemos encontrarla en publicaciones destacadas
de universidades y grupos de literatura que editan libros y revistas
especializadas en literatura. Y es constantemente invitada a foros y encuentros
de literatura que se realizan fuera del Perú.
Gloria
Mendoza Borda, es experta en el arte
creador de la poesía, puede burilar la palabra para convertirlo en música, así
lo ha demostrado con las obras que nos ha entregado. Su experiencia poética lo
ha llevado a ser un ícono en la
vertiente del descubrimiento y reinvención de la palabra, de encontrar un punto
de encuentro lingüístico, una simbiosis
del mundo andino con en el mundo occidental. Su poesía representa la
experiencia vivida del cual hablaba el maestro Jorge Luis Borges, aludiendo que
la literatura no era otra cosa que la experiencia misma. Su poesía está en el
plano del manejo y dominio idiomático: “DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE”, es un libro tangencial para la literatura peruana, pues marca un
nuevo derrotero demostrando que es posible convivir y hacer universal aquello
que se considera desarraigado como es la cultura andina. Está claro que no
somos una nación, pero si somos una
nación en formación, ya lo había explicado José Carlos Mariátegui. La temática que aborda en su obra, es una
temática vigente que es abordado profesionalmente,
es una temática incorporada de manera extraordinaria como el poema Aynacha, Apu
Huaynaroque, y otros, y sobre este aspecto ya había sugerido José Martí “pinta
tu aldea y serás universal”, el propio Gabriel García Márquez representó en
Macondo a su natal Aracataca.
Martina
representa a miles de mujeres campesinas, que conoció Gloria Mendoza, y estos vínculos
interpersonales le formaron otra concepción en la percepción del mundo, pues el
poeta generalmente intenta escapar de la realidad a través de la poesía, Gloria
Mendoza muy por el contrario se queda en
la realidad y hace poesía de la realidad, ahí se encuentra lo más exquisito de
su experiencia poética, sumándose a ello el profundo conocimiento cosmogónico y
cósmico que domina. Y este nombre Martina está también presente en su otro libro "La Danza de las Balsas" (1998, Lima, Editorial Horizonte), y porque precisamente Martina, y a quien representa esta mujer y este
nombre común que no forma parte de ninguna galería pictórica, musical, poética. Martina fue una mujer aymara que conoció
la autora y vivió con ella en el territorio aymara de Huancané, Martina al
igual que Gloría, vivió los años de violencia social del cual fue víctima, la
muerte de Martina es un misterio apareció muerta en una comunidad campesina de
Inchupalla un 11 de noviembre la misma fecha en que nació, murió sin padecer de
ninguna enfermedad, el día de su muerte se atavió con sus mejores polleras de
bayeta, su p’ullo, su sombrero, pues
cumplía 40 años. Apareció muerta pasado el mediodía sobre un pastizal, al momento
de su partida solo le acompañaba su leal perro “sunka” y este también murió en el mismo lugar que su ama al cabo de
1 mes. En el mundo aymara la muerte no es una maldición, ni una desgracia
mayor, sino es el encuentro esperado ansiosamente con la madre pachamama, un viaje sin retorno donde según
creencia aymara de la zona, en este viaje a la eternidad existe un rio grande y
caudaloso por cruzar, y este rio solo se puede cruzar con la ayuda de un perro.
Hoy en Sillutpata en la tumba de
Martina crece un qolli, de lejos parece que estuviera sentada
chacchando su coca y su llijta, dicen
que lo plantaron los campesinos de la zona para que Martina siga vigilando la
comunidad a través del qolli, lo regaron por turnos porque Martina fue una mujer pilar del desarrollo comunal,
su padre (Julian Paredes Vargas) y ella, estuvieron en litigio con los
terratenientes de la zona por más de
treinta años, defendiendo el derecho a la tierra y a la vida, y en este proceso
se hizo madre. Todo este misterio, seguramente alimentó el genio creador de
Gloria Mendoza Borda, porque Martina representa a miles de mujeres peruanas y
latinoamericanas sin mayor significado ni trascendencia para el mundo
occidental, sin embargo sus nombres y sus ánimas no ha muerto en el pensamiento
cosmogónico del hombre andino. Gloria Mendoza retrata y patentiza en la memoria
colectiva a través de la poesía, hechos significativos que solo pueden ser comprendidos
por la misma experiencia vivida y comprendidos
por el talento de su pluma y para luego convertirlo
en música universal.
AYNACHA
Campesinos encontraron
la imagen de mama Martina reflejada en rio Ramis
aquí donde el cielo y el rio se juntan
la inundación de Puerto Puquis aún reflota
no estás muerta mama Martina
aullido espectral de búhos
aynacha en los ríos del mundo
Agua que azotó el pellejo de la poesía
La poesía se ha ahogado en una noche
Mi luna mi dulce luna mi luna mi dulce lunaaaaa.
EPÍSTOLA PRIMERA
Charco de tierra destruyo la voz del olvido luego del diluvio
acuérdate que existen ovejas en copos de nieve
la trenza airada de mama Martina y la canción
de la sacerdotisa implorando no al aullido de los perros
no a la boca viperina si a la ruda sí al romero si a las
rosas
escucha poeta la estación termina
y las cosas que dejaste
las calles donde las esquina son faros
el cielo multiplicando sus astros
la sonrisa la muerte/ aún todo está intacto.
SEÑORA TRISTEZA
Buenas noches mama Martina acompañada de yatiris
de la lluvia en agonía entre triste trinos
luego de relámpagos de las penas cotidianas
corola deshecha madre tierra entre pólvora y voces
en este movimiento de lava y piedra
sentimos flechazos de pájaros salvajes
en nombre de la inocencia humedecida por lejanos sueños.
![]() |
| El qolli que crece en la tumba de Martina. |
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| Los comuneros le tributan homenaje a Martina y a los difuntos con pinkillos todos los 1 de noviembre |
![]() |
| En el ideario Aymara los difuntos nos visitan el 1 de noviembre de todos los años y hay que abastecerlos con víveres para que retornen a su otra vida. |
![]() |
| La pinkillada es la música universal de las ánimas en el mundo aymara. |
sábado, 22 de febrero de 2014
¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO!
ENTREVISTA DE JOSÉ LUIS AYALA A FIDEL
MENDOZA, en el libro ¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO! "arteidea" grupo editorial. Lima. 2011 (Pag. 216 al 223)
JLA- ¿Cuáles son las causas de las
movilizaciones sociales?
FM.- La clase política afincada en Lima y
en las grandes urbes, ha visto a las provincias del Perú profundo como a las
parias de la república. Los que vivimos
en los pueblos alejados según la clase
política y demás citadinos, no tenemos ningún derecho, solo tenemos deberes y
estamos obligados a cumplirlos, de esta forma se desconoce nuestra existencia. En otras palabras se
desconoce la existencia de grupos humanos que tienen el mismo derecho que los
demás. Los aymaras hasta hace poco no existíamos como grupo humano, y
empezaron a incluirnos en el mapa pero como a hordas panteístas, cuando
nosotros somos la reserva moral del mundo.
No nos dan nada, sin embargo, exigen que
demos nuestras tierras a empresas
mineras, que respetemos la Constitución
Política que está de espaldas a los pueblos originarios; exigen que respetemos
los infames contratos con las trasnacionales que afectan directamente nuestra forma de existir. El
Estado no respeta a los pueblos originarios, entonces, como convivir con esa
inequidad que sigue con sesgos coloniales, con pensamientos retrógrados,
con gobernantes elegidos en base al engaño y consumen litio para controlar sus
emociones.
La corrupción esta institucionalizada en todos los niveles, las instituciones
públicas son dirigidos por mafias,
familias dedicadas a perpetrar delito como en la anterior gestión del
Gobierno Regional de Puno, grupos de amigos, compadres y toda laya de gentes.
Entonces a dónde acudir, si las puertas del Estado están cerradas, no hay
filtros para llegar a ella, surge el descontento popular.
JLA.- ¿Se trata solamente de
protestas contra la actividad minera?
FM.- No.
Sin embargo, fue la actividad minera que desencadenó todas las protestas
en la zona sur y en la zona norte. Existe un sentimiento y un fatal presagio
que la minería beneficia solo a los
grupos de poder. Puno tiene una tradición agropecuaria desde la época precolombina.
También una de las detonantes fue la
hipocresía de la clase política y el asfixiante centralismo limeño, al extremo
de concebirse en Puno que Lima es el cáncer para el desarrollo de los pueblos,
el permanente verdugo de nuestro desarrollo,
la República oficial cree que el Perú es
Lima y Lima es el Perú.
Cada vez somos más pobres, sin embargo, nos
hablan de crecimiento económico, de disminución de la extrema pobreza, de
niveles bajos de analfabetismo, que somos un país elegible, que no hay que
espantar a la inversión privada. Pero ¿Quiénes se benefician con el crecimiento
económico? Nosotros no vemos quienes se
beneficien. Nuestros niños en las escuelas de las comunidades campesinas,
siguen sentados sobre adobes y sin maestros, postas médicas sin equipamiento y sin médicos, entonces ¿Dónde
está el crecimiento económico? Solo son datos estadísticos. Evidentemente estos
hechos crean un nudo en la garganta de los pobladores del Perú profundo.
JLA.- ¿Cuánta es la desigualdad
social de Juliaca y Puno?
FM.- Juliaca y Puno, en años de la violencia social han recibido a
los desplazados. En Juliaca ha motivado
un acelerado crecimiento poblacional, generando invasiones, y ambulantes en las
calles, y un crecimiento desordenado en lo urbanístico. Para estas
poblaciones el Estado no ha
desarrollado políticas públicas que les
permitan recuperarse del trauma de la violencia, es decir, han quedado
abandonados. Y en las zonas urbano-marginales encontramos mujeres y niños desnutridos y harapientos en
muchos casos en extrema pobreza. No es raro en los mercados de Juliaca como de
Tupac Amaru, Santa Bárbara, Dominical, y otros, en horas de la noche encontrar
niños y mujeres disputándose la basura junto a los perros callejeros, y nos
preguntamos ¿De dónde han salido? Es la
gente que se encuentra en extrema pobreza. Y al Estado no le interesa que la
población tenga calidad de vida, sino cada vez que hay friaje es oportunidad
para que impere la corrupción, y la solución no es entregar frazadas y ropa
usada, sino mejorar su calidad vida significa buena alimentación, acceso a los
servicios de salud y educación, programas de nutrición integral con productos
de la región como la quinua, cañahua, papa liza, frutas de Sandia; porque no
pensar en ponerles calefacción como en
los países europeos que tienen temperaturas mas bajas que aquí y no se habla de
friaje, ni sus niños mueren de neumonía.
En Juliaca existe dos economías una formal
y otra informal. La formal está legalmente establecida conforme a las normas y
es la que se encuentra en un mínimo porcentaje;
y la otra economía es informal producto del contrabando, del
narcotráfico, de la minería informal, del lavado de activos, de la corrupción.
La economía informal es la que predomina, y viene convirtiendo a Juliaca en
otra “Tingo María”, “Tocache” con los servicios de transporte encarecidos,
porque hay gente que paga lo que les piden, porque necesitan blanquear el
dinero mal habido. Estos hechos también han venido generando desigualdades
sociales, y han incrementado notablemente el índice de la delincuencia. Existe
ausencia del Estado, a ello se suman
jueces y fiscales timoratos, con una policía corrupta, entonces Juliaca
se viene convirtiendo en la tierra de nadie, la población se tiene cuidar de los delincuentes y de sus
autoridades, y todo esto ha conllevado a la autocomposición de la justicia, que
muchas veces se destaca en los noticieros limeños.
Puno en
la región es la expresión de Lima, todo está en Puno, las instituciones
públicas, las ONGs. En Juliaca solo
está la SUNAT, cuando el crecimiento
poblacional y económico de Juliaca es constante y superior a Puno.
JLA.- ¿Cuál es la solución al
conflicto minero?
FM.- El respeto a la propiedad y posesión
de las tierras que tradicionalmente han pertenecido a los grupos humanos
asentados en el altiplano. El ayllu comunitario también significa la posesión
de un territorio, que el Estado haciendo uso de la prepotencia lo entrega a la
minería. Puno esta lotizado a favor de la minería de rincón a rincón, casi
todos los pueblos están concesionados, diariamente vemos esas concesiones en el diario Correo.
La minería a la fecha solo ha causado daños
ecológicos y los beneficios han sido pocos. En la zona de Ocuviri donde opera
ARASI S.A.C sigue la pobreza, niños que asistente a escuelas que se caen a
pedazos, niños que se mueren de neumonía. ARASI S.A.C por el contario no respeta la propiedad
privada de las familias que viven allí, como en un caso de usurpación que
intervine como Abogado. La minería ha impuesto su propia ley a espaldas del
ordenamiento legal y de los pueblos originarios, por cierto el dinero lo puede
todo para estos grupos económicos asentados en Lima. En ARASI S.A.C no
trabajan pobladores del lugar sino de fuera del departamento, los profesionales y técnicos de Puno han quedado
soslayados por otros de la costa,
entonces de que desarrollo hablamos, si todo lo que extraen se lo llevan y no
dejan nada para Ocuviri menos para Puno.
El famoso canon minero que tanto se ufana
el gobierno central, simplemente no
cubre las expectativas, ni llega en beneficio directo del poblador puneño.
Muchos Alcaldes viene tomando por asalto
las arcas de los gobiernos locales, frente a la ineficacia de la Controlaría
General de la República, que sospechosamente nunca encuentra nada en sus
intervenciones de auditoría y el
Ministerio Público, que generalmente termina archivando las investigaciones de
peculado y corrupción. En conclusión el canon minero no llega a las
comunidades. Nos ubicamos en ese terreno pantanoso.
El Convenio
OIT Nro. 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, refiere a la consulta a los pueblos interesados, a
fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, pero
nada de eso se hizo. Por el contrario, se impuso con prepotencia y soberbia la minería, con el argumento de los beneficios de la inversión privada
y que la riqueza minera es de todos los peruanos, frente a
esta lógica en contraposición los
aymaras llegaríamos a decir, si nunca
nos ha dado nada, nada pedimos, solo queremos que nos dejen vivir y no nos quiten nuestras tierras, como en el caso de la minera canadiense Santa
Ana.
JLA.- ¿Se sabe cuántas toneladas de
oro al año salen de Juliaca al extranjero?
FM.- Ni el propio Ministerio de Energías y
Minas debe saberlo, porque en Puno existe la minería formal y la informal,
sumados ambos no se sabe qué cantidad de oro sale de Juliaca.
JLA.- ¿Qué sucedería si se cierran
las minas informales?
FM.- Detrás de la minería informal está
todo un problema social, solo en la mina La
Rinconada se refiere de más de
30,000 a 50,000 obreros, nadie sabe la
cifra exacta porque es minería informal, no hay planillas de pagos, menos
tienen seguro social ni gozan de utilidades, solo viven del famoso
“cachorreo” que es la compensación por
el trabajo que prestan. Evidentemente los que más se benefician son los
contratistas que son alrededor de 200 socios en torno a la Corporación Minera
de Ananea, y cada uno tiene no menos
de 100 obreros, inclusive algunas contratas tienen más de 500 obreros. Los obreros entran a trabajar en cuatro turnos de seis
horas a los socavones.
Alrededor de la minería informal esta el
comercio, el transporte, las bebidas alcohólicas, los clubes nocturnos y toda
una cadena de actividades económicas legales e ilegales. Si se cierra la
minería informal se generaría un problema social de mucha repercusión, a donde
enviaríamos a esos miles de obreros. Sin embargo, en la mina La Rinconada,
la presencia del Estado es nula, hasta hace poco existía una Fiscalía
Provincial Mixta, por la constante inseguridad y el riesgo que corrían los
señores fiscales se vio obligada a trasladarse a Ananea. El índice de criminalidad que existe en La Rinconada es alto, el Estado
prácticamente fue arrinconado.
Las cooperativas mineras de Ananea, en los lugares denominados Pampilla,
Chaquimina, Pampablanca y otros,
son los que contaminan directamente los afluentes del rio Ramis. La minería informal también está en otras provincias
como en las zonas de Oriental, Phara, Limbani,
Sina, etc.
JLA.- ¿Cuál es tu opinión acerca de
los sucesos de Juliaca?
FM.- El juliaqueño está más avocado a la actividad comercial. Los que tomaron Juliaca, fueron
los pobladores de Azángaro, de sus distritos y comunidades cansados de no ser
escuchados por el gobierno central que funge de miope cuando le conviene. El gobierno
recién dialoga cuando hay
muertos, y por su supuesto los azangarinos pagaron la cuota con seis vidas para dialogar con el Gobierno
Central. En Juliaca no fueron balas perdidas como pretenden explicar los que
segaron vidas en el aeropuerto, sino fueron franco tiradores los que asesinaron
a los azangarinos, llegaron tropas de Lima, finamente entrenados para matar
como ocurrió también en 1923 con Luis Vinatea que desembarcó en Vilquechico
para luego asesinar con metralla en
Huancho-Lima. Como en los sucesos de Juliaca los fallecidos son pobres no hay comisiones investigadoras
del Congreso de la República, ni ONGs de Derechos Humanos, menos el Ministerio
Público podrá cumplir sus funciones conforme a sus atribuciones, es decir no
hay nadie ni ninguna organización que se
haga cargo de ellos. La orden de disparan vino del Gobierno Central, Alan
García es el responsable político, como lo fue Alejandro Toledo el responsable
de la muerte de Edy Quilca en Puno.
Evidentemente la protesta social se ha
criminalizado, para ello se ha insertado artículos de impunidad para los
victimarios en el Código Penal peruano, nos parecemos a los países africanos en
cuanto a la manipulación de la leyes, Idi Amin estaría a gusto al lado de Alan García. Y estos
hechos criminales curiosamente se llaman en defensa de la democracia, es decir
vale matar para acallar las más justas reclamaciones.
La
toma de Juliaca, en el fondo ha significado una forma de retomar el
espacio geográfico que es indiferente a veces a los movimientos sociales.
Juliaca ha paralizado de manera solidaria por dos días, sintiéndose en las
calles la indignación por el asesinato de los azangarinos en el aeropuerto.
Juliaca no siente directamente las consecuencias de la actividad minera, porque la cuestionada actividad minera no está en el espacio jurisdiccional de la
provincia de San Román, pero si su población consume pescado provenientes del
Ramis, carne de ovinos y vacunos provenientes de Azángaro donde se siente los efectos de la
contaminación.
La prensa capitalina ha desinformado al país,
al decir que los azangarinos que tomaron el aeropuerto estaban en estado de
ebriedad, lo cual es falso; el hecho ocurrió por la impotencia de no ser
escuchados. La población solo exigía el respeto a sus derechos, el respeto a la
vida y al medio ambiente.
JLA.- ¿Qué harías si fueras
presidente de la Región Puno?
FM.- Generaríamos una democracia
participativa, que involucre una participación directa de la población a través
de mesas de diálogo, procuraría puntos de encuentro, generando concertación y
trabajado de acuerdo al sentido común.
Convocaríamos a los mejores profesionales de la región porque el
Gobierno Regional debe ser de todos los puneños, y la transparencia debe ser
uno de los factores más importantes de la gestión. No debe existir nada oculto,
toda acción debe ser con la participación de la población y que el beneficiario directo sea el pueblo.
Lucharíamos frontalmente contra la
corrupción, debido a que es uno de los
principales problemas para el
desarrollo de los pueblos. En Puno las
últimas gestiones del Gobierno Regional giraron en torno a las familias de los
presidentes regionales, quienes inclusive pedían cupos mensualmente a los
funcionarios dependientes del gobierno regional y a las empresas proveedores de
servicios.
Mejoraríamos la calidad de vida de los
pobladores puneños, brindando salud y educación de calidad. Necesitamos
erradicar la desnutrición de nuestros niños para este fin es necesario generar
políticas públicas que promuevan una adecuada alimentación en la población.
Involucrar a otros agentes para mejorar la calidad de vida de los pobladores
puneños como a la Universidad Nacional del Altiplano de Puno y la Universidad Andina
de Juliaca, que a la fecha no vienen cumpliendo el rol que les corresponde. Puno
necesita obras de vital importancia como la carretera asfaltada a la selva
puneña, y esa carretera debe ser de Sina – Yanahuaya, para permitir que la
producción frutícola llegue directamente al mercado, y cubrir el consumo en la
región.
JLA.- ¿Cuál debería ser la nueva visión y
tratamiento del gobierno a los problemas similares del futuro?
FM.- Instalar mesas de dialogo abiertos y
permanentes que sean los filtros de encuentro con la población. El gobierno
debe entender que también existimos, y que merecemos respeto y nuestras tierras
no las puede ofertar y concesionar como se le antoje. Está claro que en Puno la
minería solo ha traído más pobreza, y más corrupción. El Gobierno debe respetar
los derechos de las poblaciones
originarias, este hecho implica el respeto a los aymaras, quechuas y pueblos amazónicos. Respetar la Constitución
Política del Estado del que tanto se ufana, sin embargo, el gobierno es el
primer violador del texto constitucional, además debe respetar el contenido de
los tratados y convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT, del
que Perú es suscriptor.
JLA.- ¿Qué acciones a fin de hallar
soluciones pacíficas debería tomar el nuevo gobierno?
FM.- Respetar los derechos de los pueblos
originarios del Perú, reconocer que también tenemos derecho a la existencia. No
debe violentar el derecho a la propiedad de nuestras tierras que nos pertenece por derecho ya que
lo heredamos de nuestros ancestros.
El gobierno no debe actuar a espaldas de
los pueblos originarios, y no debe seguir concesionado territorios de las
comunidades por presión de los grupos de
poder económico que siempre han manejado los destinos del país de acuerdo a sus
intereses.
La distribución de la riqueza debe ser más
justa, y debe estar orientado a mejorar nuestra calidad de vida.
JLA. - ¿Por qué los aymaras de
Huancané no se plegaron al paro en referencia a la defensa del Ramis?
FM.- En Huancané en los últimos años
existe ausencia de liderazgo y organización que si hubo en años anteriores como
la organización campesina encabezado por Saturnino Corimayhua y otros
dirigentes, que si han tenido participación directa en las medidas de fuerza
convocadas en el pasado; también se debe tomar en cuenta que en la jurisdicción de Huancané no hay
actividad minera, sin embargo, en las
zonas de Cojata frontera con Bolivia se habla de existencia de mineros informales.
Se debe tener en cuenta que la
organización de los Tenientes Gobernadores en los últimos años no tuvo
derroteros claros como si lo hubo en años anteriores, generalmente la
presidencia lo ocupa alguien llegado de Lima, y estas personas que emigraron
hace años a Lima ya regresan con otra mentalidad y regresan a su comunidad para
pasar el alferado de las fiestas patronales y para ocupar cargos de
representación que le encarga la comunidad. En años anteriores los Tenientes
Gobernadores pusieron en jaque a varias gestiones municipales, y se
constituyeron en principales fiscalizadores de los Alcaldes.
En Huancané, varias comunidades campesinas se han visto
invadidas por sectas religiosas como los adventistas y grupos evangélicos que
inclusive en muchos lugares construyeron sus templos y a través de la
organización comunal han venido persuadiendo la participación de los comuneros en los cultos religiosos, estos hechos han
desarticulado la propia organización comunal, sin embargo, existen
organizaciones de jóvenes, de estudiantes que se reúnen los días domingos o en
torno a campeonatos deportivos, pero más tendientes a la formación de frentes
políticos con miras a las elecciones. Se debe tener en cuenta también que las
zonas rurales de Huancané están disminuidas en cuanto a la población debido a
que han migrado a las grandes urbes como Lima, Arequipa, Juliaca, etc.
Walter Aduviri, no es el líder de los
aymaras de Huancané, menos su discurso
podría ser acatado, esto no significa que no seamos parte de la nación aymara,
somos parte de esa nación aymara como lo es Aduviri.
JLA.-Es verdad que hay una división
entre q’aras (mestizos ladrones) y jaqis aymaras.
FM.- Los q’aras representan al Estado y desde ahí entregan nuestras tierras a las
mineras, siempre nos hablan de la Constitución y respeto a la democracia,
cuando ni ellos mismos lo respetan.
Entre los misti-q’aras y los aymaras hemos tenido diferencias desde el pasado, si bien es
cierto que los q’aras ya no gobiernan
ni deciden en los pueblos en condición de alcaldes y curas, sin embargo, ahora se han quedado en algunas
instituciones públicas: siguen administrando justicia, cobran impuestos, dicen
ser empresarios, escriben editoriales en
los diarios, salen por televisión y la radio, desde esa ubicación siguen viendo
con desprecio a los aymaras. Ahora ya no permitimos que los q’aras nos engañen y sigan viviendo a
costa de nosotros. El habernos resistido a los curas es habernos resistido a
los dominios y abusos de la religión, las comunidades no han olvidado su
filosofía andina, es otra cosa que la religión católica manipula la
idiosincrasia, pero no ha llegado a borrarnos la memoria, a limpiarnos la mente.
Los aymaras conocemos nuestros derechos,
sabemos que la Constitución Política lo elaboran los q’aras, y somos conscientes que tenemos más derechos que la misma Constitución
nos otorga. Los q’aras practican la
democracia formal y nosotros los aymaras promovemos el ayllu comunitario que
los q’aras llaman democracia participativa.
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