viernes, 15 de agosto de 2014

Presidentes de Latinoamerica - José "Pepe" Mujica

CRÓNICAS DE HECTOR CANO CACERES

LANZA QUE BIFURCA
Héctor Cano Cáceres
Por Fidel Mendoza Paredes
Leer las crónicas de Héctor Cano,  resulta una empresa agradable, que nos lleva a navegar por el inmenso mundo de la literatura recreativa. Nos sugiere la reencarnación  del costumbrismo fustigante de prosa apicarada, que se enciende como una tea en  períodos desconcertantes de la modernidad. Sus páginas tienen personajes  sofocados por el existencialismo de Albert Camus, que discurren sin contrición  por las crónicas, sometidos peregrinamente a la Técnica del Ojo Inmóvil, en la generalidad de la obra. Son crónicas  periodísticas,  escritos por un ilustrado, que sabe dirigir las letrillas del arte risueño. Su contenido  tiene la capacidad de desequilibrar emocionalmente a los más serios lectores.
“Testimonio” Crónicas Periodísticas, es una anatomía erigida, sobre hechos que  ocurrieron  en el ajustado orbe que habitamos los mortales. El cronista, observa los hechos, luego los acopia con pinzas y   exhibe como si se tratara de ceramios finamente alisados. Dietarios, que contienen temas cotidianos en el que se involucran, desde el mas bizantino elemento, hasta los mas  transcendentales sucesos de los últimos  tiempos.
Fundamentalmente se torna en regionalista, porque es allí donde encuentra su esencia. Esto nos hace pensar en su estilo peculiar, que lo convierte en prolijo productor de nuestra época. Si se trata de proponer el humor en la narrativa de los últimos años, Héctor Cano, es el indicado. Maneja perfectamente el arte de retratar la realidad, sabe construir rostros de personajes como si los  estuviera pintando con pinceles.  El talento en su pluma es una inversión de una permanente imaginación, para convertirse en un incomodo aguafiestas para los políticos, y personajes públicos, que nunca han acreditado la verdadera dimensión de sus actos,  ni respondido a  la humanidad.  Sin embargo, Héctor Cano, es el dedo que hace estallar el forúnculo  de las conciencias. La línea de fuego con una superficie minado con el dinamismo y riqueza de  verbos, por el que  atraviesan  personajes importantes. Un francotirador apostado en la trinchera de todo los días. Un incurable observador.
“Testimonio” Crónicas Periodísticas,  es un libro exquisito en humor, con un carácter risueño y agudo; festivamente irónico. Es la verdadera dimensión del autor, que sabe describir los acontecimientos  en la vida de los hombres, también así lo hizo Nicolás Yerovi, que finamente nos enseñó administrar el acabado a los giros populares. La conducta de Héctor Cano, se torna en Psicológica y humana, un testimonio nítido de la época. Aquella prueba que da fe y estampa su rúbrica en el dorso de la realidad.  La lanza que abre camino  a la razón  firmemente sostenida en la mano. “No es una Novela, cuento o algo por el estilo; es simplemente, un legajo de crónicas periodísticas sugestivas y llenas de humor”,  así lo sostiene el   autor.
Su contenido discurre con un lenguaje diáfano, que despierta interés, cautiva, involucra, se torna digerible. Tiene un ingrediente especial que permite que el nudo de las crónicas, tengan desenlaces importantes, profundamente vinculantes a los sucesos periodísticos.
El ejercicio del periodismo escrito, en el que se involucra el trabajo literario, tiene efectos altamente significativos. Octavio Paz, alega  “el ácido que disuelve la oposición es la crítica”, esa es la postura de la obra.  La barrera  a los trances personales, que muchas veces se consuman en   arcanos, inclusive en absurdos,  protagonizados por visibles hombres de la comunidad.
La obra posee una fisiología, que tiene la autoridad de sumergirse en los anaqueles de las bibliotecas mas conservadoras y exigentes, para cristianizarse en material de lectura diaria o para recordar un hecho, que fue agudamente reportado por Héctor Cano.  Ahora mismo empecemos a disfrutarlo, junto con el primer sorbo de una taza de café.

FE Y PAGANISMO

Autor: Héctor Cano Cáceres

A propósito de la Feria de Nuestra Señora de las Mercedes, lo que sucede el 24 de Setiembre y los posteriores días en la ciudad de Juliaca, nos trae a la memoria algunos pasajes de la Historia Universal. En tiempos de Roma, cuando el Imperio estaba camino al descalabro, se solían suceder estos episodios y cuya secuela dura aún en algunos lugares del planeta.
 La Virgen de las Mercedes debe estar resentida por tanto desenfreno y libertinaje y que, en su santo honor, hacen algunos feligreses, so pretexto de su fe católica, apostólica y juliaqueña,  trastocando las reglas de la mesura y algunas de las buenas virtudes de los mercedarios de corazón.
El asunto empieza el día 24 de setiembre, muy temprano, cuando los distribuidores de bebidas espirituosas, refrescos, gaseosas y comidas, inician una loca carrera  para armar toldos y kioscos vistosos, con la finalidad de hacer un «negocio» suculento, aprovechando estas fiestas pagano-religiosas. Los cerveceros previamente, trazan toda una estrategia, para llenar de dinero los bolsillos traseros y delanteros.
 A las ocho antes del meridiano, la Plaza Bolognesi, está repleta de toldos y kioscos multicolores; las aceras, jardines, la copa de los árboles, bancas, el atrio de la Iglesia Matriz, la frentera de la estación del ferrocarril; es decir todo espacio vacío y que pudiera aprovecharse, se satura de bebidas, letrinas, urinarios públicos, vomitorios, rings de bailes, rincones del amor, etc.
La bacanal comienza a golpe de diez de la mañana, con una infernal bulla, producto de más de diez bandas de músicos, que tocan cada cual su melodía y a su propio estilo. La cantidad de bebedores, bailarines, comerciantes, etc. hace que las damas que comercializan artículos de lana y artesanías, guarden mercaderías y se larguen a sus casas; el tránsito vehicular tiene que ser desviado. Hasta las humildes palomitas y pajarracos que habitan en los árboles de esa pintoresca plaza, emigren para buscar tranquilidad.
A las doce del día, nadie sabe qué terreno pisa. Hay diversas marcas de cerveza: Arequipeña, Cuzqueña, Taquiña, Paceña, Cristal, Pilsen, y por su puesto, los «tragos» fabricados en Juliaca, la ciudad comercial por excelencia: Coco mil, Sable de Satanás, Cañonazo Extra, Fogonazo Diabólico, Palo de Satanás, Lucifer, Puro de Caña, Cien Fuegos, Rómpete el Alma, Puro de ICA, Vino, de los viñedos de Caracoto,  etc.
Nadie puede imaginar la cantidad de soles que allí se gasta o malgasta, para hablar con propiedad, en esta fiesta, en honor a Nuestra Señora de las Mercedes, en una  época  de «dura crisis», recesión,  desempleo, etc.
Bailan y comen en cantidades espectaculares, al más puro estilo romano. La vistosa Plaza Bolognesi se convierte en un campo de acción, donde dan rienda suelta  a la francachela con toda impetuosidad, luego usan los vomitorios, letrinas, urinarios improvisados que están ubicados en las puertas de los establecimientos, en el gras y en las pistas de las calles adyacentes. A las seis de la tarde, esto es un infierno; los varones, unos miccionan sentados y algunas damas lo hacen paradas como las llamas.
Las anticucheras, parrilleras, poncheras, hacen su agosto en estas fiestas y  dejan pasmados a más de un visitante o foráneo que llega a estas tierras, tentado por el prestigio de la Feria  Internacional de la Virgen de las Mercedes. El despilfarro de dinero demuestra que esas teorías de la pobreza, crisis económica, etc. son pamplinas y  por el contrario, da la idea que se viviera una época de esplendor y opulencia.
Otro espectáculo promueven los delincuentes llegados de los cuatro puntos cardinales del Perú: carteristas, chaveteros, homosexuales, prostitutas; quienes bailan a más no poder confundidos con los fiesteros. El trabajo de los antisociales da como resultado que muchos parroquianos se vean asaltados, chaveteados o encalatados. A las diez de la noche nadie está en su sano juicio; unos duermen plácidamente la mona en el gras, algunos están en calzoncillos, luego de haber sufrido atracos. Unas damas bailan como poseídas por el demonio. Había una muchacha con mini pollera, danzaba como si de pronto le hubiese dado un ataque de epilepsia en los traseros.    Al día siguiente, todos están tranquilos como el agua de pozo o como «lechugas», frescos y campantes, listos a repetir la faena con más ganas e ímpetu que el día anterior.
¿Será producto de la vanidad humana? ¿Habrá algún resquicio de moralidad en aquellos que promueven estas bacanales? ¿Será posible que la otra faceta de este Perú, desgarrado por la pobreza y la miseria, muestre como paradoja estos espectáculos desenfrenados? ¿Será, finalmente, una fe sana, libre de toda intencionalidad egoísta, conforme a los principios cristianos? No lo sabemos...


EL DELITO DE ORINAR

Autor : Héctor Cano Cáceres

El asunto que voy a narrar sucedió en la ciudad de Juliaca, el 16 de noviembre del año de 1994. Por los ribetes que tuvo el hecho de sangre, levantó la repulsa y la imaginación. Un hombre joven, humilde, había perdido la vida por la osadía de miccionar en las llantas de un camión, cuyo dueño no soportó la afrenta y simplemente lo mató.
Uno puede orinarse de miedo. Puede orinarse en la «noticia» o puede miccionar borracho en una esquina cualquiera. Los perros se orinan en los troncos y levantando una de las patas traseras. Algunos se orinan en la Plaza de Armas; otros lo hacen, sin  ningún pudor, en una esquina, un parque. En fin todos orinan, mejor, orinamos.
Pero nunca se ha escuchado o al menos se ha registrado en la historia de los crímenes, que por miccionar en las llantas del  camión de un adinerado, podría ser barrido a patadas y puñetes, para finalmente recibir el golpe de gracia, con un fierro en la nuca.
Este caso es  único en los anales de las noticias increíbles y que posiblemente ha recorrido los  corrillos de la opinión pública de la región y el país, recogiendo la protesta airada del pueblo que no  salía de su asombro por esta actitud criminal y que en Juliaca parece convertirse en un suceso cotidiano, por que tal vez se piensa que el dinero es arma poderosa, para comprar y alquilar corruptos  protectores del Estado de Derecho y finalmente quitarle la vida a quien se cruza en el agreste camino de los ricachones.
Lo cierto es que en la esquina Tupac Amaru con  Lambayeque, en la parte este de la ciudad   «calcetera», justo en la frentera de una mole de cemento, de esos que abundan en Juliaca  y que por esa chispa criolla que tenemos los peruanos en la fibra, a los dueños les dicen «burros con herrajes de plata»; un humilde ciudadano, tuvo la intrepidez de mojar con su orín, las llantas de un camión que allí estacionaba y que era de propiedad del dueño de la mole de cemento. A cambio recibió una paliza que lo despachó al otro mundo en medio del clamor del vecindario y la repulsa de quienes pasaban por ese lugar. El crimen fue cometido con una serie de agravantes.
Este salvajismo propio de un troglodita, indigno de un ser humano civilizado, por más dinero que tenga, demuestra el grado de intolerancia y el afán violentista de las gentes, tal vez como  producto de una etapa de guerra sucia vivida en los últimos años en el Perú.
Evidentemente que nadie podrá pagar la vida del humilde ciudadano, que por miccionar, fue muerto a patadas y puñetes, para luego recibir el golpe de gracia con un fierro en la nuca a plena luz del día, cuando todos los mortales desarrollan sus cotidianas actividades.
Miccionar en las llantas de un vehículo, que estaba parqueado frente a una mole de cemento sin vida y sin espíritu, le costó caro al ciudadano. Actitud propia de elementos que llevan en la médula, el virus de la delincuencia.
       Pero, es posible que haya dinero, en el dueño del camión, para “orinarse” en los jueces o en la policía; es posible también, que toda la parentela del matarife se orine en la noticia, porque el poder del dinero es contundente en este país. El mono baila por un sol, en el Perú las autoridades, muchos de ellos, bailan  por mucho menos.    Por eso, dudamos que la justicia llegue. Tejerán mil triquiñuelas, especularán fantasías y dirán que finalmente era un ladrón que estaba desarmando las llantas del camión; en fin, hay mil subterfugios para ganar un proceso judicial.
       Primitivos esperpentos que hacen justicia con sus manos, en una sociedad desquiciada por el subdesarrollo cultural, no debe causarnos ningún prurito de sorpresa; mañana, otro humilde ciudadano, es posible que muera a punta de golpes por escupir en el suelo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Elogio De La Sombra


JORGE LUIS BORGES

Fragmentos De Un Evangelio Apócrifo

3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona, a los otros y el que se perdona a sí mismo.
9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.
11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.
13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
14. Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de su vida, no lo es.
15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.
16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.
17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que él cree justa, no tiene culpa.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide. . .
24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.
25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.
27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.
28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.
30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.
31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.
32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.
41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena.. .
47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
48. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.
49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
51. Felices los felices.

Te esperaré en el cielo



Novela de Fidel Mendoza Paredes
(Fragmentos)


XIV

Las mujeres de Monteverde no se reponían emocionalmente de la desgracia que había ocurrido a sus rebaños. En la memoria social se configuraban toda clase de imaginaciones, lo sucedido sería un anticipo de lo que vendría más adelante. Quizá el anuncio de un despellejamiento masivo a mujeres y niños, que habían osado desafiar a los kharisiris.
Los niños que tenían a su cargo el pastoreo de las ovejas, se encontraban desocupados, no tenían nada que pastear. Del despellejamiento no se había salvado ni una oveja.
Los niños en grupos vagaban por Monteverde, cazando libélulas, mariposas y otros insectos. Algunos niños, para demostrar su valentía, desprendían las alas de las libélulas,  las masticaban y tragaban. Valentía que se iba contagiando a los demás niños.
Otros niños llegaron a superar la audacia de tragar insectos, buscaban reptiles.  Un grupo de ellos llegó a capturar varias lagartijas  a las que procedieron a despellejarlas igual que a las ovejas. En seguida, se las tragaban masticando los cuerpos sanguinolentos de las lagartijas.  Se los tragaban sin ningún estupor. Los pellejos de atrevidos colores de los reptiles,  se los ponían en la frente, para aterrorizar  a los más pequeños haciendo grotescas muecas, sobre todo para causar espanto en las niñas.
A las madres de los niños, como a otras mujeres, no les llamó la atención que sus hijos se ocuparan en menesteres tan descomunales. Sólo los niños lactantes permanecían con sus madres. Los niños estaban abandonados a su suerte muy a pesar de los acuerdos para cuidarlos, por estar más expuestos a ser víctimas fáciles de los kharisiris.
Los niños entraban a las casas cuando tenían hambre, buscaban algo de comer. Comían papas crudas y otros tubérculos que las familias separaron para la época del sembrío. Algunas casas estaban abandonadas, permanecían con las puertas abiertas,  sus habitantes  habían huido con destinos desconocidos. Las mujeres prefirieron agruparse en viviendas elegidas por ellas mismas, con el acuerdo de protegerse mutuamente de las siniestras acciones de los kharisiris.
Los niños trataban de evitar a las mujeres. Ellas les hablaban de los terroríficos monstruos a quienes llamaban kharisiris, que se dedicaban a extraer sebos de los niños, porque sus grasas eran apreciadas y costaban más que la grasa de los adultos. Algunos niños no dejaban de llorar ante tamaña información de ser los preferidos de los diabólicos extirpadores de sebo.
Los niños, en otros tiempos, fueron testigos de envalentonadas proclamas de sus padres, que solían gritar a pulmón lleno en sus atroces borracheras: "Somos hombres bien machos”, sus madres trataban de calmarlos. Ahora que los adultos del sexo masculino se marcharon sin decir adiós, la historia  era a la inversa. Sus madres exclamaban diciendo:  "Los hombres maricas se fueron sin calzones”.  "Kharisiris malditos, morirán si entran de nuevo a Monteverde”. Vociferaban toda clase de peroratas calibradas y sazonadas con el aguardiente que bebían.
La desesperación se apoderó después del espeluznante despellejamiento  de las ovejas. Algunas mujeres que lideraban se tornaron devotas de Baco. Consumían licor más que sus maridos, cuando éstos vivían en Monteverde. A excepción de Inés, quien tuvo que mantenerse incólume frente a las tentaciones, siempre conservando el estatus que tenía sobre las demás mujeres.
Inés trató de poner orden en las mujeres. Decidió reunirlas convocando a todas.
—¿Qué es lo que está pasando? yo no entiendo, parece que ustedes empiezan a orinarse de miedo igual que los hombres. Ellos se fueron  de puro maricas de Monteverde,  algunos eran parte  de los kharisiris. A partir de ahora queda terminantemente prohibido tomar alcohol en Monteverde, las mujeres que lo hagan serán baldeadas con agua fría.  Si siguen tomando alcohol,  se les cortará  el cabello, bajándoseles con una tijera las trenzas. Si aún persisten se les expulsará al igual que a los hombres.
Ninguna mujer increpó, a excepción de la vieja Fortunata.
—Tú y las otras mujeres son todavía guaguas, no saben nada de la vida. ¿Cómo podemos calmar a nuestros corazones?  Son caballos que corren y quieren saltar de nuestros pechos. Las viejas ya no tenemos remedio, tenemos que dar agua a nuestros animales, sino nos morimos.
—A ustedes se les puede entender, pero no hagan tomar a las más jóvenes, ellas tienen que cumplir sus deberes.
 —Inés, yo te apoyo —habló Eulalia, con los mechones fuera de sus trenzas.
Todas asintieron con la cabeza en señal de aceptación.
—Gracias, ahora que se viene la fiesta, la calma tiene que volver a Monteverde. Iremos en grupos a rezar y entregar ofrendas al milagroso Niño San Salvador. Cada una de nosotras pedirá al Niñito, para que se vayan los kharisiris y dejen de asediarnos. Nadie va a hablar con desconocidos, menos vamos a entrar a la casa de los alferados, ahí pueden estar los kharisiris. ¡Ah!, me olvidaba, los niños que están caminando, llorando igual que fantasmas, tienen madres, y ustedes son las que los han parido, tienen que cuidarlos.
Inés fue enfática. Hizo prevalecer su estatus de lideresa. Fue necesaria la crudeza de sus palabras para poner orden en la comunidad, a su vez fortaleció la debilitada moral de las mujeres. Las rondas volvieron a patrullar. Las mujeres jóvenes dejaron de beber.
Sin embargo, a la vez que volvía la disciplina, el hambre crecía.
Las provisiones de alimentos empezaban a escasear en Monteverde. Sus habitantes de sexo femenino, en vez de comprar víveres para la alimentación,  preferían adquirir ajos, ají y sal; tríada de elementos para avivar las fogatas que se encendían las veinticuatro  horas, ellas creían estar amenazadas incluso a plena luz del día. Los dientes de ajos eran destinados para reemplazar los collares, que empezaban a caerse por lo resecos que colgaban del cuello de las mujeres.
Las ollas comunes que preparaban, empezaban a hervir pobremente con sal y pocas papas que flotaban en medio del vapor. El desayuno había desaparecido, corriendo la misma suerte la cena, sólo al mediodía los platos eran llenados con un cucharón de sopa escasa en sustancias.
Los niños fueron los que más padecieron el hambre. Desde el amanecer,  los niños perseguían insectos y lagartijas  para devorárselos. Hubo riñas en que se disputaban el privilegio de haberlos visto primero, reclamaban el derecho que les correspondía. Resolvían las disputas primero a puños, posteriormente se repartían en porciones iguales el improvisado "manjar” que en algo mitigaba el hambre.
Sólo una densa humareda se levantaba las veinticuatro horas sobre Monteverde. Los vecinos de otros poblados curiosos observaban por las mañanas y tardes.  Muchos creyeron que los habitantes  de Monteverde se habían convertido  en cazadores de sapos y lagartos. Decían que todos los días se dedicaban a asar reptiles,  no sabían con qué fin.  Otros especulaban que se estaban comunicando a través del humo, con otros planetas para salvarse del Juicio Final. También hubieron quienes decían: "los  monteverdinos están adelantando la fiesta del Niño San Salvador.
No faltaron los que exageraron diciendo que los monteverdinos habían hecho un pacto con el Diablo para que les dé mucha plata. Los más impúdicos decían que: "Las mujeres de Monteverde, vuelan desnudas por las noches, montadas en escobas. Para volar toman sangre de sapo mezclado con alcohol,  se meten una vela encendida en el trasero, en seguida se van volando donde el diablo y se regalan. En recompensa de las relaciones sexuales, el diablo les da oro. Se regresan en la madrugada con muchos sacos de carbón ligados con sogas al lomo de varias alpacas, que a la llegada del sol se convierten el carbón en oro, las sogas en culebras y las alpacas en lagartos”.
El humo cubría por todas partes. Se hacía difícil  respirar el aire espeso en Monteverde; sin embargo, para los pulmones de sus habitantes parecían esenciales. El denso humo llegaba a varios kilómetros de Monteverde. Una epidemia de estornudos recorría otros poblados vecinos.
Las mujeres y niños de Monteverde no sentían ningún malestar. Parecían inmunizados contra el humo. A más humareda creían estar más protegidos de las amenazas de los kharisiris. Un hollín negro se formaba alrededor de sus fosas nasales, este hecho significaba buen presagio para estar a salvo de los carniceros humanos, que estaban tras sus costosas grasas corporales.
El humo se mezclaba en el cielo con las nubes, formando una gruesa capa gaseosa que no dejaba pasar los rayos solares. Se observaban monstruosas figuras en los nubarrones, parecían estar engulléndose entre ellos, este panorama adquiría características espantosas. Esperaron la lluvia, ni una gota de agua se desprendía de las nubes.
Monteverde se fue oscureciendo a partir  del mediodía, mostrando un paisaje tenebroso. Sobre el cielo de los poblados vecinos no existían las mismas nubes aterradoras. Las nubes mostraban extrañas anatomías de animales espectrales.
Un trueno anunció el inicio de la tormenta. Era una extraña tormenta. Unas cosas verdes se desprendieron de las nubes, caían como copos de nieve, con la diferencia que tenían coloración verdusca.
Caían suavemente uno tras otro. Se movían en el suelo igual que culebras. No eran culebras. Eran gusanos del porte del dedo índice. Una de las mujeres cogió a uno de los bichos para examinarlo con los ojos, la alimaña era agresiva, le mordió tan fuerte  en la palma de la mano que le arrancó un pedazo de piel.
 Los primeros gusanos se tostaron en brasas candentes de las fogatas. Caían con más intensidad,  emitían en su caída un chirrido  que hacía vibrar los tímpanos. Seguían cayendo abundantemente. Los gusanos apagaron todas las fogatas, cubriendo después todo el suelo.
Sonaron las caracolas. Mujeres y niños corrieron para reunirse.
—¡Los kharisiris están haciendo llover gusanos! —gritaban.
—¡Ya  no son suficientes  nuestros collares,  ahora coman ajo!
—ordenó Inés.
Manojos de ajo fueron masticados, cumpliendo la orden.
La vieja Fortunata avivó brasas en un incensario, como las veces que hacía para implorar el cese de las tormentas. Salió al medio del patio, arrodillándose pidió clemencia al cielo. Los gusanos cubrieron su cuerpo, soltó el incensario y los voraces bichos le despellejaron en contados segundos. Murió ante la estupefacta mirada de las mujeres.
Siguió lloviendo copiosamente. Los patios de las viviendas y toda la campiña fueron cubriéndose de alfombras movedizas.
—¡Sálvese el que pueda, corran, cúbranse con lo que sea, salgan fuera de Monteverde, nuestra tierra  está maldita,  los kharisiris  nos harán chupar la sangre con sus gusanos. ¡Dios nos reunirá en el cielo, allí nos encontraremos!, fueron las últimas palabras de Inés.
Mujeres y niños corrieron despavoridos por todas partes. No cesaba la lluvia de gusanos. Las alimañas perseguían en oleadas a los pobladores.
Voraces devoraban los pastizales, también  se devoraban entre ellos mismos. No existía un centímetro de tierra que no esté cubierto de gusanos.
Las alimañas ocuparon Monteverde. Se metieron a las viviendas, cubrieron todos los rincones. Hambrientos desasieron centímetro  a centímetro la piel de mujeres y niños. Ahogaron sus gritos y lamentos.
Los gusanos borraron del mapa a Monteverde.

(...)

Los cruentos sucesos de San Salvador  se propalaron con la velocidad del rayo. Los noticieros de la prensa nacional informaron sobre la incursión de los subversivos y el ajusticiamiento de las autoridades.
San Salvador  estaba casi vacío. Los vecinos emprendieron un éxodo masivo con rumbos desconocidos, muchos de ellos habían desempeñado la función pública,  en todos los cargos para representar  al Estado. Creyeron ser las próximas víctimas.
San Salvador, en el imaginario de la novela
El comandante Vinatea, ordenó a través de un radiograma al teniente Starky, instalar la base militar en San Salvador, en respuesta a la feroz incursión de los subversivos. La orden comprendía hacer rastrillajes  casa por casa en el pueblo.
Starky movilizó rápidamente su tropa por tierra. Cuando llegó al pueblo, ya estaba informado de todo lo sucedido. Tenía los nombres de los jóvenes que fueron obligados a pintar  lemas reivindicando la ocupación subversiva.
Apresuradamente se dirigió al templo para tomar decisiones. No se inmutó con los cadáveres tendidos sobre la fría loza. Parecía estar familiarizado  con la muerte.
Subió a un púlpito  de la época colonial,  que estaba por desplomarse. Desde allí conminó a los pocos vecinos que se encontraban en el velorio.
 —Soy el teniente  Starky, estoy vacunado contra todo, el que no quiera colaborar con el ejército es un terruco y puede ir escribiendo su testamento para irse a la  tumba, porque yo lo voy a enfriar  al toque. Yo sé todo, sé todas sus bribonadas. Sé las barrabasadas del canalla sanitario que cura y regala medicinas a los terrucos, no crean que soy un mentecato.
Starky, después de su breve discurso conminatorio,  ordenó el inmediato traslado de los cadáveres a la Ciudad de las Nieves. Fueron los soldados quienes pusieron en marcha el camión del municipio, llevando los cuerpos de las víctimas.
El sanitario Salinas y la enfermera,  alertados por un niño de las amenazas del militar, huyeron desesperadamente hacia los inmensos pajonales y accidentados cerros. Starky instaló la base militar en los ambientes de la posta de salud.
Al mediodía movilizó sus soldados por todo el pueblo, los facultó por grupos para el rastrillaje. Registró casa por casa, todo libro  fue considerado subversivo, decomisaron incluso textos escolares y bíblicos. Rebuscaron de canto a canto las viviendas, removieron con palas y picos los pisos, sospechando que había pertrechos militares enterrados.
Starky, al llegar la noche, animado por el licor, decidió quedarse junto  a un grupo de soldados en la plaza de San Salvador. Starky a grandes sorbos tragaba el licor por el pico de una botella.  No decía "salud”  a nadie. Él libaba solo, así era su costumbre. Los tragos de su gusto no eran buenos licores, sino los más baratos: un "Salta pa’ atrás”, "Jarabe del Diablo” o algo así. El licor lo hacía embriagar rápidamente. Sus camaradas de armas solían decirle: "Económico”, incluso "Cabeza de gallina”, porque no necesitaba mucho licor para embriagarse y los tragos hacían estragos en él en contados minutos.
—Estos tragos son sólo para machos  —se ufanaba Starky.
En la penumbra de la medianoche, una sombra ingresó a la plaza de San Salvador.
—¡Alto ahí, no se mueva! —dijo un soldado.
La sombra siguió avanzando sin obedecer la orden.
—¡Alto, si no abriré fuego!
Starky, alarmado por los gritos del soldado, desenfundando su pistola corrió apresuradamente hacia la sombra.
—¡Fuego, todos a él! —disparó varios tiros hacia la sombra.
Los soldados también dispararon vaciando las cacerinas de sus fusiles. Las balas estruendosamente rompieron el silencio de la noche.
La sombra seguía acercándose cada vez más. Los soldados alumbraron con potentes linternas hacia la silueta. Con la luz de las linternas se hizo ver un hombre luciendo impecablemente un terno negro, todo su traje  era oscuro. Llevaba en las manos un ramo de flores. Caminaba erguido. Fue posible ver que sangraba por los poros de su rostro.
Las balas no pudieron abatir al extraño ser. Pasó caminando pausadamente con su ramo de flores sin mirar  a los soldados, parecía ignorarlos como si no existieran. Siguió caminando hasta perderse en la lúgubre noche.
Los militares quedaron estupefactos. Sus cabellos se erizaron, un escalofrío recorría sus organismos. Por sus narices comenzó a chorrear sangre, como de incontenibles  arroyos. Starky también se vio afectado por la extraña hemorragia. No pudo con el hombre de traje negro.
—¡Es una estrategia de los terrucos!  —dijo furioso,  poniéndose tapones de papel suave en las fosas nasales.
—No, mi Teniente, ha sido el propio Diablo.
—No seas sonso Capulina, esas tonteras no existen. El nido de los terrucos es Monteverde. Ahí viven las sabandijas, yo soy comando y nada me asusta.
Starky, después del extraño suceso, seleccionó a treinta  soldados para realizar un operativo antisubversivo. En la madrugada los soldados cargaron sus equipos de combate. Salieron de San Salvador por el camino del sur.
Al rayar el alba, Starky agrupó a los soldados.
—No quiero supervivientes en Monteverde, disparen a todo lo que se mueva, enfríen a todos, nadie debe escapar, no quiero testigos ni uno solo, todos deben morir, balas tenemos de sobra, quiero sangre, mucha sangre. Ustedes ya saben. ¿Entendido?
—¡Entendido, mi Teniente!
Cumpliendo las instrucciones los soldados se ubicaron estratégicamente.  Por varios flancos comenzaron a penetrar  a Monteverde. Sigilosos buscaban con la mirada cuerpos que se movieran para abatirlos conforme las órdenes del oficial.
Cuando avanzaban los primeros  metros  en el  territorio de Monteverde, sintieron  unos extraños cosquilleos. Raros gusanos del porte de un dedo trepaban por sus piernas. Se sacudieron, no prestaron atención,  siguieron penetrando.  Los gusanos empezaron a morderles y arrancarles la piel. Gritaron de dolor. De pronto se levantaron oleadas de gusanos y en contados minutos acabaron con los primeros soldados que iban en la línea de avanzada.
El propio Starky sufrió las mordeduras. Su borceguí fue despedazado por los gusanos. De nada sirvieron los tiros que hizo con su pistola al suelo tratando de acabar con las alimañas. Por el contrario,  con el estruendo de los disparos se levantaron más gusanos, desde lejos venían como gigantescas olas del mar.
Los borceguíes de varios soldados fueron despedazados. Los gusanos les desprendían la piel, algunos soldados fueron desagarrados hasta los huesos. Las alimañas eran carnívoras.
Desesperados dispararon a la alfombra movediza, pero nada hacía retroceder a los gusanos. Lanzaron sobre ellas granadas de guerra, dispararon morteros.
—¡Retirada, carajo! —exclamó Starky.
Abandonando los pesados equipos de combate, los soldados despavoridos escaparon de Monteverde. Hubo varias bajas y heridos. Starky no salía de su asombro por la respuesta de los gusanos que los repelieron fácilmente, venciendo a su tropa.
—Estos estúpidos terrucos, han desarrollado la guerra biológica, estoy seguro que los asesoran los talibanes, pero volveré por la revancha, así fuera lo último que tenga que hacer en la vida.


domingo, 23 de febrero de 2014

DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE


Gloria Mendoza Borda. Lluvia editores, 2013

GLORIA MENDOZA BORDA Y LA SIMBIOSIS DE LA PALABRA
Gloria Mendoza Borda (1948), es una destacada escritora peruana, está   presente en las antologías más exigentes del país, su poesía ha trascendido al contexto internacional, prueba de ello podemos encontrarla en publicaciones destacadas de universidades y grupos de literatura que editan libros y revistas especializadas en literatura. Y es constantemente invitada a foros y encuentros de literatura que se realizan fuera del Perú.
Gloria Mendoza Borda, es  experta en el arte creador de la poesía, puede burilar la palabra para convertirlo en música, así lo ha demostrado con las obras que nos ha entregado. Su experiencia poética lo ha llevado a ser un ícono en la vertiente del descubrimiento y reinvención de la palabra, de encontrar un punto de encuentro lingüístico,  una simbiosis del mundo andino con en el mundo occidental. Su poesía representa la experiencia vivida del cual hablaba el maestro Jorge Luis Borges, aludiendo que la literatura no era otra cosa que la experiencia misma. Su poesía está en el plano del manejo y dominio idiomático: “DESDE LA MONTAÑA GRITO TU NOMBRE”,  es un libro tangencial  para la literatura peruana, pues marca un nuevo derrotero demostrando que es posible convivir y hacer universal aquello que se considera desarraigado como es la cultura andina. Está claro que no somos una nación, pero  si somos una nación en formación, ya lo había explicado José Carlos Mariátegui.  La temática que aborda en su obra, es una temática vigente que  es abordado profesionalmente, es una temática incorporada de manera extraordinaria como el poema Aynacha, Apu Huaynaroque, y otros, y sobre este aspecto ya había sugerido José Martí “pinta tu aldea y serás universal”, el propio Gabriel García Márquez representó en Macondo a su natal Aracataca.
Martina representa a miles de mujeres campesinas, que conoció Gloria Mendoza, y estos vínculos interpersonales le formaron otra concepción en la percepción del mundo, pues el poeta generalmente intenta escapar de la realidad a través de la poesía, Gloria Mendoza  muy por el contrario se queda en la realidad y hace poesía de la realidad, ahí se encuentra lo más exquisito de su experiencia poética, sumándose a ello el profundo conocimiento cosmogónico y cósmico que domina. Y este nombre Martina está también presente en su otro libro "La Danza de las Balsas" (1998, Lima, Editorial Horizonte), y porque precisamente Martina, y a quien representa esta mujer y este nombre común que no forma parte de ninguna galería pictórica, musical,  poética. Martina fue una mujer aymara que conoció la autora y vivió con ella en el territorio aymara de Huancané, Martina al igual que Gloría, vivió los años de violencia social del cual fue víctima, la muerte de Martina es un misterio apareció muerta en una comunidad campesina de Inchupalla un 11 de noviembre la misma fecha en que nació, murió sin padecer de ninguna enfermedad, el día de su muerte se atavió con sus mejores polleras de bayeta, su p’ullo, su sombrero, pues cumplía 40 años. Apareció muerta pasado el mediodía sobre un pastizal, al momento de su partida solo le acompañaba su leal perro “sunka” y este también murió en el mismo lugar que su ama al cabo de 1 mes. En el mundo aymara la muerte no es una maldición, ni una desgracia mayor, sino es el encuentro esperado ansiosamente con la madre pachamama, un viaje sin retorno donde según creencia aymara de la zona, en este viaje a la eternidad existe un rio grande y caudaloso por cruzar, y este rio solo se puede cruzar con la ayuda de un perro. Hoy en Sillutpata en la tumba de Martina crece un qolli,  de lejos parece que estuviera sentada chacchando su coca y su llijta, dicen que lo plantaron los campesinos de la zona para que Martina siga vigilando la comunidad a través del qolli,  lo regaron por turnos porque  Martina fue una mujer pilar del desarrollo comunal, su padre (Julian Paredes Vargas) y ella, estuvieron en litigio con los terratenientes de la zona  por más de treinta años, defendiendo el derecho a la tierra y a la vida, y en este proceso se hizo madre. Todo este misterio, seguramente alimentó el genio creador de Gloria Mendoza Borda, porque Martina representa a miles de mujeres peruanas y latinoamericanas sin mayor significado ni trascendencia para el mundo occidental, sin embargo sus nombres y sus ánimas no ha muerto en el pensamiento cosmogónico del hombre andino. Gloria Mendoza retrata y patentiza en la memoria colectiva a través de la poesía, hechos significativos que solo pueden ser comprendidos  por la misma experiencia vivida y comprendidos por el talento  de su pluma y para luego convertirlo en música universal.  

AYNACHA
Campesinos encontraron
la imagen de mama Martina reflejada en rio Ramis
aquí donde el cielo y el rio se juntan
la inundación de Puerto Puquis aún reflota

no estás muerta mama Martina
aullido espectral de búhos
aynacha en los ríos del mundo
Agua que azotó el pellejo de la poesía
La poesía se ha ahogado en una noche
Mi luna mi dulce luna mi luna mi dulce lunaaaaa.

EPÍSTOLA PRIMERA
Charco de tierra destruyo la voz del olvido luego del diluvio
acuérdate que existen ovejas en copos de nieve
la trenza airada de mama Martina y la  canción
de la sacerdotisa implorando no al aullido de los perros
no a la boca viperina si a la ruda sí al romero si a las rosas

escucha poeta la estación termina
y las cosas que dejaste
las calles donde las esquina son faros
el cielo multiplicando sus astros
la sonrisa la muerte/ aún todo está intacto.

SEÑORA TRISTEZA
Buenas noches mama Martina acompañada de yatiris
de la lluvia en agonía entre triste trinos
luego de relámpagos de las penas cotidianas

corola deshecha madre tierra entre pólvora y voces

en este movimiento de lava y piedra
sentimos flechazos de pájaros salvajes
en nombre de la inocencia humedecida por lejanos sueños. 

El  qolli que crece en la tumba de Martina.
Los comuneros le tributan homenaje a Martina  y a  los difuntos con pinkillos todos los 1 de noviembre
En el ideario Aymara los difuntos nos visitan el 1 de noviembre de todos los años  y hay que abastecerlos con víveres para  que retornen a su otra vida.

  
La pinkillada es la música universal de las ánimas en el mundo aymara.

sábado, 22 de febrero de 2014

¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO!



ENTREVISTA DE JOSÉ LUIS AYALA A FIDEL MENDOZA, en el libro ¡MATA A ESA CHOLA DE LA WARAQA! ¡MATA A ESA CHOLA, CARAJO!  "arteidea" grupo editorial. Lima. 2011 (Pag. 216 al 223)

JLA-  ¿Cuáles son las causas de las movilizaciones sociales?
FM.- La clase política afincada en Lima y en las grandes urbes, ha visto a las provincias del Perú profundo como a las parias de la república. Los  que vivimos en los pueblos alejados  según la clase política y demás citadinos, no tenemos ningún derecho, solo tenemos deberes y estamos obligados a cumplirlos, de esta forma se desconoce  nuestra existencia. En otras palabras se desconoce la existencia de grupos humanos que tienen el mismo derecho que los demás. Los aymaras hasta hace poco no existíamos como grupo humano,  y  empezaron a incluirnos en el mapa pero como a hordas panteístas, cuando nosotros somos la reserva moral del mundo.
No nos dan nada, sin embargo, exigen que demos nuestras  tierras a empresas mineras,  que respetemos la Constitución Política que está de espaldas a los pueblos originarios; exigen que respetemos los infames contratos con las trasnacionales que afectan  directamente nuestra forma de existir. El Estado no respeta a los pueblos originarios, entonces, como convivir con  esa  inequidad que sigue con sesgos coloniales, con pensamientos retrógrados, con gobernantes elegidos en base al engaño y consumen litio para controlar sus emociones.
La corrupción esta institucionalizada  en todos los niveles, las instituciones públicas son dirigidos por mafias,  familias dedicadas a perpetrar delito como en la anterior gestión del Gobierno Regional de Puno, grupos de amigos, compadres y toda laya de gentes. Entonces a dónde acudir, si las puertas del Estado están cerradas, no hay filtros para llegar a ella, surge el descontento popular.

JLA.-  ¿Se trata solamente de protestas contra la actividad minera?
FM.- No.  Sin embargo, fue la actividad minera que desencadenó todas las protestas en la zona sur y en la zona norte. Existe un sentimiento y un fatal presagio que la  minería beneficia solo a los grupos de poder. Puno tiene una tradición agropecuaria desde  la época precolombina.
También una de las detonantes fue la hipocresía de la clase política y el asfixiante centralismo limeño, al extremo de concebirse en Puno que Lima es el cáncer para el desarrollo de los pueblos, el permanente  verdugo de nuestro desarrollo, la República oficial  cree que el Perú es Lima y Lima es el Perú.
Cada vez somos más pobres, sin embargo, nos hablan de crecimiento económico, de disminución de la extrema pobreza, de niveles bajos de analfabetismo, que somos un país elegible, que no hay que espantar a la inversión privada. Pero ¿Quiénes se benefician con el crecimiento económico? Nosotros no  vemos quienes se beneficien. Nuestros niños en las escuelas de las comunidades campesinas, siguen sentados sobre adobes y sin maestros, postas médicas sin  equipamiento y sin médicos, entonces ¿Dónde está el crecimiento económico? Solo son datos estadísticos. Evidentemente estos hechos crean un nudo en la garganta de los pobladores del Perú profundo.

JLA.-  ¿Cuánta es la desigualdad social de Juliaca y Puno?
FM.- Juliaca y Puno,  en años de la violencia social han recibido a los desplazados. En Juliaca ha  motivado un acelerado crecimiento poblacional, generando invasiones, y ambulantes en las calles, y un crecimiento desordenado en lo urbanístico. Para estas poblaciones  el Estado no ha desarrollado  políticas públicas que les permitan recuperarse del trauma de la violencia, es decir, han quedado abandonados. Y en las zonas urbano-marginales encontramos  mujeres y niños desnutridos y harapientos en muchos casos en extrema pobreza. No es raro en los mercados de Juliaca como de Tupac Amaru, Santa Bárbara, Dominical, y otros, en horas de la noche encontrar niños y mujeres disputándose la basura junto a los perros callejeros, y nos preguntamos  ¿De dónde han salido? Es la gente que se encuentra en extrema pobreza. Y al Estado no le interesa que la población tenga calidad de vida, sino cada vez que hay friaje es oportunidad para que impere la corrupción, y la solución no es entregar frazadas y ropa usada, sino mejorar su calidad vida  significa buena alimentación, acceso a los servicios de salud y educación, programas de nutrición integral con productos de la región como la quinua, cañahua, papa liza, frutas de Sandia; porque no pensar en ponerles  calefacción como en los países europeos que tienen temperaturas mas bajas que aquí y no se habla de friaje, ni sus niños mueren de neumonía. 
En Juliaca existe dos economías una formal y otra informal. La formal está legalmente establecida conforme a las normas y es la que se encuentra en un mínimo porcentaje;  y la otra economía es informal producto del contrabando, del narcotráfico, de la minería informal, del lavado de activos, de la corrupción. La economía informal es la que predomina, y viene convirtiendo a Juliaca en otra “Tingo María”, “Tocache” con los servicios de transporte encarecidos, porque hay gente que paga lo que les piden, porque necesitan blanquear el dinero mal habido. Estos hechos también han venido generando desigualdades sociales, y han incrementado notablemente el índice de la delincuencia. Existe ausencia del Estado, a ello se suman  jueces y fiscales timoratos, con una policía corrupta, entonces Juliaca se viene convirtiendo en la tierra de nadie, la población se  tiene cuidar de los delincuentes y de sus autoridades, y todo esto ha conllevado a la autocomposición de la justicia, que muchas veces se destaca en los noticieros limeños.
        Puno en la región es la expresión de Lima, todo está en Puno, las instituciones públicas, las ONGs.  En Juliaca solo está  la SUNAT, cuando el crecimiento poblacional y económico de Juliaca es constante y superior a Puno.

JLA.-  ¿Cuál es la solución al conflicto minero?
FM.- El respeto a la propiedad y posesión de las tierras que tradicionalmente han pertenecido a los grupos humanos asentados en el altiplano. El ayllu comunitario también significa la posesión de un territorio, que el Estado haciendo uso de la prepotencia lo entrega a la minería. Puno esta lotizado a favor de la minería de rincón a rincón, casi todos los  pueblos están concesionados,  diariamente vemos esas concesiones en el diario Correo.
La minería a la fecha solo ha causado daños ecológicos y los beneficios han sido pocos. En la zona de Ocuviri donde opera ARASI S.A.C sigue la pobreza, niños que asistente a escuelas que se caen a pedazos, niños que se mueren de neumonía. ARASI S.A.C  por el contario no respeta la propiedad privada de las familias que viven allí, como en un caso de usurpación que intervine como Abogado. La minería ha impuesto su propia ley a espaldas del ordenamiento legal y de los pueblos originarios, por cierto el dinero lo puede todo para estos grupos económicos asentados en Lima. En ARASI S.A.C   no trabajan pobladores del lugar sino de fuera del departamento, los  profesionales y técnicos de Puno han quedado soslayados  por otros de la costa, entonces de que desarrollo hablamos, si todo lo que extraen se lo llevan y no dejan nada para Ocuviri menos para Puno.
El famoso canon minero que tanto se ufana el  gobierno central, simplemente no cubre las expectativas, ni llega en beneficio directo del poblador puneño. Muchos  Alcaldes viene tomando por asalto las arcas de los gobiernos locales, frente a la ineficacia de la Controlaría General de la República, que sospechosamente nunca encuentra nada en sus intervenciones de auditoría  y el Ministerio Público, que generalmente termina archivando las investigaciones de peculado y corrupción. En conclusión el canon minero no llega a las comunidades. Nos ubicamos en ese terreno pantanoso.
El  Convenio OIT Nro. 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países  independientes, refiere a la  consulta a los pueblos interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, pero nada de eso se hizo. Por el contrario, se impuso con prepotencia  y soberbia  la minería, con el argumento de los beneficios de la inversión privada y que la riqueza  minera es  de todos los peruanos,   frente a  esta lógica  en contraposición los aymaras llegaríamos a decir,  si nunca nos ha dado nada, nada pedimos, solo queremos que nos dejen vivir y no nos quiten nuestras tierras,  como en el caso de la minera canadiense Santa Ana.

JLA.-  ¿Se sabe cuántas toneladas de oro al año salen de Juliaca al extranjero?
FM.- Ni el propio Ministerio de Energías y Minas debe saberlo, porque en Puno existe la minería formal y la informal, sumados ambos no se sabe qué cantidad de oro sale de Juliaca.

JLA.-  ¿Qué sucedería si se cierran las minas informales?
FM.- Detrás de la minería informal está todo un problema social, solo en la mina La Rinconada se  refiere de más de 30,000 a 50,000 obreros,  nadie sabe la cifra exacta porque es minería informal, no hay planillas de pagos, menos tienen seguro social ni gozan de utilidades, solo viven del famoso “cachorreo”  que es la compensación por el trabajo que prestan. Evidentemente los que más se benefician son los contratistas que son alrededor de 200 socios en torno a la Corporación Minera de Ananea, y cada uno tiene no menos de 100 obreros, inclusive algunas contratas tienen  más de 500 obreros. Los obreros  entran a trabajar en cuatro turnos de seis horas a los socavones.
Alrededor de la minería informal esta el comercio, el transporte, las bebidas alcohólicas, los clubes nocturnos y toda una cadena de actividades económicas legales e ilegales. Si se cierra la minería informal se generaría un problema social de mucha repercusión, a donde enviaríamos a esos miles de obreros. Sin embargo, en la mina La Rinconada, la presencia del Estado es nula, hasta hace poco existía una Fiscalía Provincial Mixta, por la constante inseguridad y el riesgo que corrían los señores fiscales se vio obligada a trasladarse a Ananea.  El índice de criminalidad que existe en La Rinconada es alto, el Estado prácticamente fue arrinconado.
Las cooperativas mineras de Ananea, en los lugares denominados Pampilla,  Chaquimina, Pampablanca y otros,  son los que contaminan directamente los afluentes del rio Ramis. La  minería informal también está en otras provincias como en las zonas de Oriental, Phara, Limbani, Sina, etc.

JLA.-  ¿Cuál es tu opinión acerca de los sucesos de Juliaca?
FM.- El juliaqueño  está más avocado a la actividad  comercial. Los que tomaron Juliaca, fueron los pobladores de Azángaro, de sus distritos y comunidades cansados de no ser escuchados por el gobierno central que funge de miope cuando le conviene.  El gobierno  recién  dialoga cuando hay muertos, y por su supuesto los azangarinos pagaron la cuota  con seis vidas para dialogar con el Gobierno Central. En Juliaca no fueron balas perdidas como pretenden explicar los que segaron vidas en el aeropuerto, sino fueron franco tiradores los que asesinaron a los azangarinos, llegaron tropas de Lima, finamente entrenados para matar como ocurrió también en 1923 con Luis Vinatea que desembarcó en Vilquechico para luego asesinar con  metralla en Huancho-Lima. Como en los sucesos de Juliaca los fallecidos  son pobres no hay comisiones investigadoras del Congreso de la República, ni ONGs de Derechos Humanos, menos el Ministerio Público podrá cumplir sus funciones conforme a sus atribuciones, es decir no hay nadie ni ninguna organización  que se haga cargo de ellos. La orden de disparan vino del Gobierno Central, Alan García es el responsable político, como lo fue Alejandro Toledo el responsable de la muerte de Edy Quilca en Puno.
Evidentemente la protesta social se ha criminalizado, para ello se ha insertado artículos de impunidad para los victimarios en el Código Penal peruano, nos parecemos a los países africanos en cuanto a la manipulación de la leyes, Idi Amin estaría  a gusto al lado de Alan García. Y estos hechos criminales curiosamente se llaman en defensa de la democracia, es decir vale matar para acallar las más justas reclamaciones.
La  toma de Juliaca, en el fondo ha significado una forma de retomar el espacio geográfico que es indiferente a veces a los movimientos sociales. Juliaca ha paralizado de manera solidaria por dos días, sintiéndose en las calles la indignación por el asesinato de los azangarinos en el aeropuerto. Juliaca no siente directamente las consecuencias de la actividad minera,  porque la cuestionada actividad minera  no está en el espacio jurisdiccional de la provincia de San Román, pero si su población consume pescado provenientes del Ramis, carne de ovinos y vacunos provenientes de  Azángaro donde se siente los efectos de la contaminación.
  La prensa capitalina ha desinformado al país, al decir que los azangarinos que tomaron el aeropuerto estaban en estado de ebriedad, lo cual es falso; el hecho ocurrió por la impotencia de no ser escuchados. La población solo exigía el respeto a sus derechos, el respeto a la vida y al medio ambiente.

JLA.-  ¿Qué harías si fueras presidente de la Región Puno?
FM.- Generaríamos una democracia participativa, que involucre una participación directa de la población a través de mesas de diálogo, procuraría puntos de encuentro, generando concertación y trabajado de acuerdo al sentido común.  Convocaríamos a los mejores profesionales de la región porque el Gobierno Regional debe ser de todos los puneños, y la transparencia debe ser uno de los factores más importantes de la gestión. No debe existir nada oculto, toda acción debe ser con la participación de la población y  que el beneficiario directo sea el pueblo.
Lucharíamos frontalmente contra la corrupción, debido a que es uno de los  principales  problemas para el desarrollo de los pueblos. En Puno  las últimas gestiones del Gobierno Regional giraron en torno a las familias de los presidentes regionales, quienes inclusive pedían cupos mensualmente a los funcionarios dependientes del gobierno regional y a las empresas proveedores de servicios.
Mejoraríamos la calidad de vida de los pobladores puneños, brindando salud y educación de calidad. Necesitamos erradicar la desnutrición de nuestros niños para este fin es necesario generar políticas públicas que promuevan una adecuada alimentación en la población. Involucrar a otros agentes para mejorar la calidad de vida de los pobladores puneños como a la Universidad Nacional del Altiplano de Puno y la Universidad Andina de Juliaca, que a la fecha no vienen cumpliendo el rol que les corresponde. Puno necesita obras de vital importancia como la carretera asfaltada a la selva puneña, y esa carretera debe ser de Sina – Yanahuaya, para permitir que la producción frutícola llegue directamente al mercado, y cubrir el consumo en la región.

JLA.- ¿Cuál debería ser la nueva visión y tratamiento del gobierno a los problemas similares del futuro? 
FM.- Instalar mesas de dialogo abiertos y permanentes que sean los filtros de encuentro con la población. El gobierno debe entender que también existimos, y que merecemos respeto y nuestras tierras no las puede ofertar y concesionar como se le antoje. Está claro que en Puno la minería solo ha traído más pobreza, y más corrupción. El Gobierno debe respetar los derechos  de las poblaciones originarias, este hecho implica el respeto a los aymaras, quechuas y  pueblos amazónicos. Respetar la Constitución Política del Estado del que tanto se ufana, sin embargo, el gobierno es el primer violador del texto constitucional, además debe respetar el contenido de los tratados y convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT, del que Perú es suscriptor.

JLA.-  ¿Qué acciones a fin de hallar soluciones pacíficas debería tomar el nuevo gobierno?
FM.- Respetar los derechos de los pueblos originarios del Perú, reconocer que también tenemos derecho a la existencia. No debe violentar el derecho a la propiedad de nuestras  tierras que nos pertenece por derecho ya que lo heredamos de nuestros ancestros.
El gobierno no debe actuar a espaldas de los pueblos originarios, y no debe seguir concesionado territorios de las comunidades  por presión de los grupos de poder económico que siempre han manejado los destinos del país de acuerdo a sus intereses.
La distribución de la riqueza debe ser más justa, y debe estar orientado a mejorar nuestra calidad de vida.
         
JLA. - ¿Por qué los aymaras de Huancané no se plegaron al paro en referencia a la defensa del Ramis?
          FM.- En Huancané en los últimos años existe ausencia de liderazgo y organización que si hubo en años anteriores como la organización campesina encabezado por Saturnino Corimayhua y otros dirigentes, que si han tenido participación directa en las medidas de fuerza convocadas en el pasado; también se debe tomar en cuenta que  en la jurisdicción de Huancané no hay actividad minera, sin embargo,  en las zonas de Cojata frontera con Bolivia se habla de existencia de  mineros informales.
          Se debe tener en cuenta que la organización de los Tenientes Gobernadores en los últimos años no tuvo derroteros claros como si lo hubo en años anteriores, generalmente la presidencia lo ocupa alguien llegado de Lima, y estas personas que emigraron hace años a Lima ya regresan con otra mentalidad y regresan a su comunidad para pasar el alferado de las fiestas patronales y para ocupar cargos de representación que le encarga la comunidad. En años anteriores los Tenientes Gobernadores pusieron en jaque a varias gestiones municipales, y se constituyeron en principales fiscalizadores de los Alcaldes.
          En Huancané,  varias comunidades campesinas se han visto invadidas por sectas religiosas como los adventistas y grupos evangélicos que inclusive en muchos lugares construyeron sus templos y a través de la organización comunal han venido persuadiendo la participación de los comuneros en  los cultos religiosos, estos hechos han desarticulado la propia organización comunal, sin embargo, existen organizaciones de jóvenes, de estudiantes que se reúnen los días domingos o en torno a campeonatos deportivos, pero más tendientes a la formación de frentes políticos con miras a las elecciones. Se debe tener en cuenta también que las zonas rurales de Huancané están disminuidas en cuanto a la población debido a que han migrado a las grandes urbes como Lima, Arequipa, Juliaca, etc.  
          Walter Aduviri, no es el líder de los aymaras de Huancané,  menos su discurso podría ser acatado, esto no significa que no seamos parte de la nación aymara, somos parte de esa nación aymara como lo es Aduviri.

          JLA.-Es verdad que hay una división entre q’aras (mestizos ladrones) y jaqis aymaras.
FM.- Los q’aras representan al Estado y  desde ahí entregan nuestras tierras a las mineras, siempre nos hablan de la Constitución y respeto a la democracia, cuando ni ellos mismos lo respetan.
Entre los misti-q’aras y los aymaras hemos tenido  diferencias desde el pasado, si bien es cierto que los q’aras ya no gobiernan ni deciden en los pueblos en condición de  alcaldes y curas,  sin embargo, ahora se han quedado en algunas instituciones públicas: siguen administrando justicia, cobran impuestos, dicen ser empresarios,  escriben editoriales en los diarios, salen por televisión y la radio, desde esa ubicación siguen viendo con desprecio a los aymaras. Ahora ya no permitimos que los q’aras nos engañen y sigan viviendo a costa de nosotros. El habernos resistido a los curas es habernos resistido a los dominios y abusos de la religión, las comunidades no han olvidado su filosofía andina, es otra cosa que la religión católica manipula la idiosincrasia, pero no ha llegado a borrarnos la  memoria, a limpiarnos la mente.
Los aymaras conocemos nuestros derechos, sabemos que la Constitución Política lo elaboran los q’aras, y somos conscientes que tenemos más derechos que la misma Constitución nos otorga. Los q’aras practican la democracia formal y nosotros los aymaras promovemos el ayllu comunitario que los q’aras llaman  democracia participativa.